staff.
links.
adwards.
En este mundo tan basto y próspero se encuentran todo tipo de cosas, todo tipo de historias y la nuestra se centra en tres ciudades que aunque parezcan totalmente diferentes tienen algo que las une desde su fundación. Todo comenzó hace cientos de años, cuando se fundó la primera ciudad: Shizuka Toshi, un lugar creado para que todos tipos de personas pudieran vivir en paz y armonía... Pero esto a ido cambiando con el tiempo, mientras las grandes ciudades fueron creciendo fue naciendo la corrupción en ellas. Los ideales con que fueron fundadas ya desaparecieron casi por completo y ahora solo queda ver qué hará la nueva generación para cambiar lo que las pasadas le hicieron a las ciudades que en algún momento llamaron "hogar".
will graham
hannibal lecter
pues los premios

Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?! (Priv.Dorian) :3

 :: On-rol :: Sintra :: Calles :: Zona Comercial

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Jue Jul 31, 2014 10:43 pm

Caminaba con cuidado las calles de aquella ciudad, ¿donde estaba?, eso no era Shizuka, estaba segura de eso, conocía su hogar como la palma de su mano, este lugar era totalmente nuevo, veía mucha gente de la cual no era de su agrado, es decir, clase alta, se notaba mucho por su forma de vestir, de hablar y de comportarse, algo que hacía que su propia vestimenta y apariencia en general resaltara, miraba a su alrededor, algo extraño de ella, andaba con una actitud un tanto sumisa, evitaba cualquier contacto con otro ser, se metió en un callejón, trataría de pensar en como volver sin que sea vista nuevamente como una esclava, ¿cómo lograría eso?.

Pensó y pensó, no sabía, llegó ahí por mero error de dormirse en un camión activo de envíos, llenos de piel de animal, las cuales son cómodas para descansar, sacudió su cabeza, tendría que buscar otro móvil que regresara por donde vino el original, se asomó un poco, mientras buscaba bajo ese largo flequillo albino a su salvador de acero con ruedas más desgraciadamente no vió a ninguno, ya el lugar la hacía sentirse paranoíca, sentía como alguien o varias personas la vigilaban, ya no sabía, sus sentidos estaban fallando mucho, su inteligencia y habilidad de mantenerse calmada no querían resaltar en ese momento al parecer.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Masculino
Monedas :
12

Fecha de inscripción :
30/07/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Dorian Gray el Jue Jul 31, 2014 11:35 pm


Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?!


Juliette Liberatore— Calles



Strangers in the night, two lonely people
We were strangers in the night
Up to the moment when we said our first hello, little did we know
Love was just a glance away, a warm embracing dance away
.
.
.
¡Oh, musas de la noche!, ¡denme su fuerza para recibir una divina inspiración! Con sus centelleantes estrellas que titilan en las mantas de la negrura, con mi madre plateada admirándome y sonriéndome graciosa, brillando en las alturas y en la lejanía de la bóveda conocida como mundo. ¿Serás capaz de dármelo?, ¿cumplirás mi capricho como siempre lo haces? Sabes que soy caprichoso, y también, codicioso. Un ser depravado en las áreas del pecado, con una draconiana necesidad de seguir aprendiendo aquellas ramas tan fascinantes del libertinaje, fluyendo a través de mis venas junto a una energía artística de un nivel insospechado.

¿Y qué estoy haciendo exactamente para reclamar una desbordante e inagotable fuente de paciencia? Me hallaba mirando unos besucones que lo hacían terriblemente mal. Ugh, ése beso de lengua es terrible. Más que una danza provocativa parecía unos polluelos abriendo el pico para que la mamá les regurgite la lombriz. ¿Qué asco, verdad? Más o menos así. Sí, pon ésa cara asqueada conmigo. Decidí que lo mejor era quitar de su perspectiva funda, un buen amigo que estaba ansioso de ser tocado porque sabe, que está bajo unas manos divinas. Apenas tenerlo en mi poder, mantuvé una solemnidad erguida, impoluta y paciente, inhalé el aire y comencé a tocar bajo los rayos lunares. Meciéndome y alborotando la quietud con un solo de violín

Mis finos dedos movían delicadamente el arco, haciendo un pizzicato pudoroso, ondulando las cuerdas musicales que me llenaban de vigor, de vivacidad y chispas que saltaban por doquier, quemando imaginariamente las calles oscuras y solitarias. Algunos curiosos paraban su trayecto para escuchar, posando los ojos exclusivamente en mi espectáculo sin fines de lucro. Sonreía risueño, no se trataba sólo de tocar un instrumento, se trataba de disfrutarlo, de vivirlo, de sentirlo…

Realicé los últimos compases, y entrecerré mi vista púrpura, ojos de los cuales cambian con cada estado de ánimo. ¿Éste?, era uno de placer, porque realmente la música llena un vacío. Algo que por más que alguien intente satisfacerme, no lograría. Sí, es la música. La llama de la vida, ¿qué seríamos de nosotros sin ella?, ¿qué pasaría sí todo sonido se silenciará?, viviríamos en el mutismo y el silencio. Es doloroso de imaginarlo.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Vie Ago 01, 2014 12:24 am

Subiría por unas escaleras de emergencia al techo de un local cercano al callejón donde se encontraba, sobre este, repentinamente escucharía una suave melodía que haría que sus sentidos volvieran a la normalidad, serenos, aprovechando la altura del establecimiento buscaría con suma curiosidad el origen de aquella música, miraría entonces ambos lados que ofrecía el techo hacía las calles, lograría ver al ser que tocaba ese instrumento con energía, estaba solo a unos metros de la tienda, lo detalló intrigada, vestía con elegancia, claro como otros que caminaban por ahí, pero él resaltaba un poco más que ellos, el cabello castaño de este bailaba por la forma en la que tocaba en instrumento y como mostraba su sonrisa, pensó que disfrutaba hacer eso, se arrodilló mientras apoyaba sus brazos en la cornisa de donde se encontraba, al tiempo que dejaba descansar por unos minutos su mentón en sus antebrazos mientras observaba con ínteres y disfrutaba de esos hermosos acordes.

Como cualquier animal, su salvajismo con la música la hacía parecer una cachorra, lo disfrutaba tanto como la lectura y era algo que nunca negaría, cerró involuntariamente los ojos, ya encontraría la forma de volver a Shizuka, pero nada perdía con quedarse a escuchar un poco más de aquello, pero tendría cuidado de que alguien la viera. Aunque cómo no ver a una albina en el techo de una tienda y más con su apariencia andrajosa, pero tenía esperanzas de que se distrajeran más con el músico, al abrir sus ojos nuevamente, solo que claro no se notaría, se fijó en el violín, solo conocía ese artefacto por libros y no estaban ni cerca a explicar el maravilloso sonido que podía producir ese espléndido objeto, por supuesto, en manos de un experto.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Masculino
Monedas :
12

Fecha de inscripción :
30/07/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Dorian Gray el Vie Ago 01, 2014 8:40 pm


Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?!


Juliette Liberatore— Calles


La cabeza en alto, la mirada perdida en los sentimientos más hondos, el cuerpo siguiendo un ritmo musical y el pie marcando el tiempo, éste más bien por costumbre. Aquellos curiosos admiraban en silencio, consumidos por aquél exquisito sonido musical del cual provenían de las cuerdas que vibraban y rugían, fogosamente. Aumentando la intensidad y la pasión. Apenas unas gotitas de sudor resbalaban por mi sien, sonriendo sumamente satisfecho por los resultados deseados: acaparar la atención, incluso la más mínima. Estaba haciendo sexo con la música, alardeando, hablando, y transmitiendo unas agradables energías que se esparcían por el aire. Terminé la pieza. Baje el instrumento mientras brindaba unas leves reverencias gráciles, como igual de encantadoras ante el pequeño público animoso. Hasta allí presente se apreciaba al gentil vendedor de la tienda quién, minutos antes se hallaba dentro de la misma. ¡Oh sí!, estás cosas alimentan un ego lo suficientemente potente, y las miradas, ¡ésas miradas!, sólo significa que están hechizadas, inmiscuidas como yo en el arte lírico.

Levanté la vista un momento. ¿Dónde estás madre plateada? Oh, allí, solitaria y alta. ¿Te sientes soberbia o marginada?, muchos ya te han halagado, te han mirado con fascinación, han realizado hasta ritos por ti, ¡te han mencionado ya en varios libros!, y lo más importante, te necesitamos, querida Luna. ¿Será que estoy destinado a vivir bajo tu velo?, ése velo donde la negrura tapa la bóveda celeste. Solté un tenue suspiro de mis labios, guardando el instrumento en su mullida cama. La acaricié por última vez, dándole un tierno buenas noches con una sutil expresión y volver a ser participe de una noche pacífica. No. No pude avanzar.

Antes de articular algún músculo en específico, observé la mirada que estaba al otro lado de la calle. Fue bastante sorpresivo, admirar en donde se hallaba aquella criatura, acomodada en un punto bastante estratégico para no ser vista, sin embargo, la localicé entre la espesa oscuridad. Alcé el brazo muy despacio, y comencé a agitarla como un saludo demasiado lejano, distante… Sin perder la elegancia impuesta en mi ADN. De paso mostré una hilera perfecta de dientes blancos, y al ver que el botón de mi camisa andaba desabrochada, tomé un minuto para prenderla. Después, comencé a moverme hacia delante, mirando ambos lados antes de cruzar. No había tanto tráfico y como un valiente guerrero romano entrenando a un coliseo, decidí avanzar. Mantuve un caminar bastante sigiloso; alargando los pasos, estirando las piernas en tanto simulaba caminar en una extraña pasarela pública.

Metí una mano en mi bolsillo, y comencé a cesar los pasos en la medida que llegaba a mi destino, llevando en mi espalda aquél violín que tenía por compañero. Estático, levanté el cuello, dirigiendo mis ojos fijamente en la muchacha. Ladeé el rostro, ésta llena de curiosidad e intriga, estudiando aquella cara bajo la capa de luz casi esfumada del satélite lunar. El silencio duró a duras penas unos 5 segundos, sí, los había contado y para no alargarlo, esbocé una media sonrisa—. ¿Le ha gustado la actuación? —pregunté en un tono relajado. Era como si esperase que la espectadora diera su propia opinión, la cual iba a considerar importante y especial,  porque, su cabello era un tanto particular. Blanco. Blanco como la mismísima luna plateada, ¿cómo no tenerla en cuenta?—Sea sincera, per favore. —Claro que sabía que le ha gustado, ¿a quién no? Simplemente quería oírlo, y si decía lo contrario no iba a ser más que una vil mentira, que me resultaría de lo más inmunda.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Sáb Ago 02, 2014 8:45 am

Observaba aquel violinista, con curiosidad, no sabía que se podría o que alguien disfrutara tanto de tocar música, aunque este ya llevaba un rato de haber terminado, se sobresaltó, creyó que la había visto, negó, no podía ser así, era su imaginación seguramente idea que se desvaneció cuando éste hizo su ademán de saludo y sonrió, luego se abrocho un botón de su camisa, estaba sorprendida y confundida, ¿que iba hacer?, por primera vez estaba paralizada, su cuerpo no reaccionaba, más cuando aquel elegante ser se acercaba a su posición, se agachó, una ocurrencia bastante tonta después de ser descubierta, respiró profundamente y volvió asomarse, y lo vio ahí mirándola fijamente, supuso que debía escuchar u observar que haría o diría, avistó su curiosa e intrigada mirada, ¿por ella?, a pesar de todo se encontraba alerta, no podía confiar en alguien de la clase alta, recordaba perfectamente lo que le habían hecho y no iba a pasar por eso de nuevo, la pregunta de este la saco de sus pensamientos, ¿quería su opinión?, ¿nada más?.

-S-sí.-Tartamudeó un poco, nerviosa pero respiró profundamente y se tranquilizó.-Sí, me ha gustado, es primera vez que escuchó algo así.-Respondió, no mentía, a pesar de que sus amos tenían fiestas elegantes y demás ella se encontraba encerrada en algún oscuro cuarto, por lo tanto no disfrutaba mucho de la música.-¿Qué quieres de mí?.-Preguntó, no se quedaría con la duda, sus sentidos le dirían si aquel hombre llegaba a mentir, buscó disimuladamente con la mirada una forma de bajarse de ahí por si necesitaba huir, primero escucharía lo que el respondiera.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Masculino
Monedas :
12

Fecha de inscripción :
30/07/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Dorian Gray el Dom Ago 03, 2014 3:58 pm


Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?!


Juliette Liberatore— Calles


Sí, le gustó y satisfecho sonreí tras ser complacido, al igual que un niño caprichoso que busca satisfacerse ante el mínimo detalle. Al principio me lo dijo en un habla tartamudeante, y después sonó con mucha más seguridad que salió de la nada. Pero lo sorpresivo reside en “primera vez”, aquello me sonó a privilegio. La primera vez siempre es exquisita, como cuando le quitas la virginidad a un ser casto, y lo privas de su inocencia, absorbiéndola. Pestañeé enigmático y coqueto, aquello era un aura que siempre estaba patente conmigo, una presencia que puede brindar confianza y desconfianza a la vez. No soy de fiar y sería acertado decir, que no merezco ningún trato cortés. Estoy contaminado, ya no soy una dulce y cauto niño, simplemente, un alma más que ha sido corrompida por los lienzos del pecado. Ellos me manipularon, y cortaron los finos hilos que me mantenían con los pies sobre la tierra. Ahora flotó entre los humanos, queriendo ser más que ellos porque, soy diferente. No soy el único hombre en el mundo, y de algo estoy seguro: destacó y llamó la atención…  

¿Qué es lo que quiero? —repetí, puliendo la vista al observarla desde un ángulo contrapicado. A veces el destino es insensato, cruel, vil, despiadado; otras, simplemente se dignaba a darte una oportunidad, dejando que nosotros tejiéramos la tela de nuestra vida. Entonces, ¿estamos destinados a enlazar las nuestras?, ¿ella y yo? Brinde otra sonrisa, fue como una punzada gratificante, el mismo sabor de cuando suelo fumar opio: relajante y ávido. La pregunta tenía una dosis cargada de provocación, de sensualidad... Efímera pero narcótica. Tuve que espantar mis ideas, moviendo ligeramente la cabeza a un lado, y de paso desviar los ojos ante el hechizo mutuo. Reí, y después deje escapar el aire en un resopló, ensayando una frase improvisada:

Quisiera invitarla a caminar conmigo, ésta noche es solitaria y no tengo quién me consuele —anuncié poético, con una caballerosidad que estaba extinta. Ya nadie valora una mujer por lo que es, sólo fingen decir “te amo”, para sacarles un buen polvo. Yo no soy de ésos, soy de los que te hacen el mejor polvo de tu vida y no dice “te amo”. Soy un demonio después de todo, en mis genes está la oscuridad por más que sea pacífico, con ello quiero decir que mis pensamientos serán perversos aún cuando pretenda pensar de forma “correcta”. Pero sé perfectamente que, no existe en mí pizca de pensamientos limpios.

Después repasé el borde del techo, y fui bajando la vista a la entrada de la tienda—. Por favor, baje, y espéreme, compraré un aperitivo. O si prefiere, puede venir y elegir lo que desee, yo invito. —Animoso, entré, observando las estanterías con los precios incluidos. Observé detenidamente, llevando los dedos a mis labios en una postura meditabunda. Fingiendo estar indeciso.


Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Dom Ago 03, 2014 6:03 pm

Escuchó atentamente la invitación del hombre, se sorprendió pues nadie le hizo una petición de ese estilo, algo le decía que no aceptara, pero ¿que tal si en ese "paseo" podría encontrar una forma de regresar a su hogar?, sus manos se hicieron puños por unos minutos mientras lo pensaba detalladamente, no se arriegaría tan fácil, iría con cuidado, respiró profundamente, aquel hombre ya había entrado a la tienda diciendo que compraría algo, se levantó, pues estaba arrodillada y acontinuación se sentó en la cornisa para luego dejarse caer al suelo a un lado de esa tienda, en un callejón, al llegar a este flexionó sus piernas por inercia y por absorber el impacto de la caída, se quedó por unos segundos agachada asegurándose de que las personas seguían con sus asuntos, al ser así, se puso de pie y se acercó a la pared del local, apoyó su espalda en esta y se cruzó de brazos.

Mientras esperaba observaba con aparente tranquilidad a las personas que pasaban y caminaban con elegancia, bien vestidas, animadas y sin que tuvieran grandes preocupaciones al parecer, hizo una mueca de molestia y volteó hacía otro lado, su vida fue difícil gracias a este tipo de personas, ahora tendría que "depender" de uno para "pasearse" por las calles para encontrar su salida, pero confiaba en su fuerza y sí no, pues, en "aquello", miró su diestra al pensar en eso, por un leve flashback llegó a verla de sangre, se sobresaltó y la apartó bruscamente, respiró un poco agitada, se había puesto nerviosa algo de su pasado surgió más no recordaba con exactitud que era, contuvo un momento el aire, para luego soltarlo poco a poco y volver su respiración a la normalidad.-Quédate tranquila, Juliette.-Se susurró en lo que esperaba que el violinista saliera de la tienda.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Masculino
Monedas :
12

Fecha de inscripción :
30/07/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Dorian Gray el Jue Ago 28, 2014 7:40 pm


Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?!


Juliette Liberatore— Calles


Traspasé los umbrales que se deslizaron automáticamente tras mi presencia, es una maravilla, lo haría todo el día. Entrar y salir solo para ver su funcionamiento en acción hasta hartarme. Cajeras en sus lugares, y un particular aroma invadía mis narices. Pequeños murmullos y después nada.  Pocas personas habían concurrido, para realizar sus respectivas compras debido a la hora. Es tarde, normalmente estos locales cierran temprano. Mientras mis ojos paseaban distraídamente por las góndolas inundadas de artículos y precios, medité respecto a la señorita que estaba afuera, ¿qué podría llevarle?, ¿tendrá hambre?, ¿sería erróneo de mi parte intentar gastar gentilmente, algo para ella?

Mordisqueaba el labio inferior con flojedad, expectante de las personas ajenas que tomaban todo a prisas, esclavos del reloj y evitando mirar otros objetos que te convertían en un consumista compulsivo. Un debate mental se recreó en mi cabeza, ligeramente confuso pero decidido. Estiré mi brazo hacía un paquete de galletas dulces, y después caminé a pasos taimados por los pasillos para llegar a las neveras refrigeradas. Tomé dos botellitas de agua gasificada y por fin, me encaminé hacía las cajas registradoras, aún permaneciendo relajado e igual de intrigando al ver a la joven quién me cobraría.

Baja y menuda; sus cabellos estaban atados en una coleta alta y caían perpendicularmente por su espalda, negros y lacios. De ojos cafés, y unos labios tiernos que provocaban sin quererlo. No dije nada, y postré la mirada en la presencia ajena, en tanto, el lector de barras hacía su trabajo. Registrando los precios a la computadora, con ése característico sonido eléctrico y gracioso. Un par de segundos, y una leve sonrisa recibí cuando por fin nos miramos directamente. Pagué, y en el recibo tenía su número sin yo haberlo pedido, ¡que cosas! Entregué el dinero, y embolsó los productos amablemente. Satisfecho, ansioso y seguro avancé hacía la salida, buscando fugazmente a al joven albina que, hace momentos conocí. ¿Dónde estás pequeña criatura nocturna?, doncella de cabellos plateados, espero que no te hayas marchado… Abrí los ojos con cierta sorpresa, no se había ido y aliviado me acerqué cauteloso, mostrando un porte igual de galante.

Siento la demora —excusé suave—, ¿agua? —brindé una sonrisa tranquilizadora, sacando de la bolsa la botella empeñada debido al frío congelante y ahora, escurrían las gotas como si quisieran huir y estrellarse contra el suelo. Se la entregué en manos, atento a si la tomaba o no—. He comprado galletitas también. El dulce nos dará energías para la caminata —reí sin aparente motivo, parpadeando cuando la admiré aquellos extraños y hermosos ojos pintados de dos gamas diferentes, recorriendo su frágil rostro. Poseía un brillo interesante, y allí, una singular cicatriz de la cual, contuve preguntar cómo se la hizo. Todo a su tiempo—. ¿Eres de por aquí?... Ah, he olvidado decirle mi nombre, qué torpe —destapé el agua, no fue ninguna torpeza, y sorbí, refrescando mi garganta—. Soy Dorian. —anuncié finalmente, relamiendo sutil mis labios humedecidos.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Vie Sep 12, 2014 1:13 am

Apenas pronunció palabra volteo a verle dejando de estar apoyada en la pared de aquel local, no se había dado cuenta de que se tomó su tiempo haciendo aquello, ni tampoco cuando le entregó el agua a responder, lo pensó un poco, no ha comido ni bebido nada desde que se vió en aquel lugar, así que sin ver necesario responder, abrió la botella sin darle tanta importancia aquellas gotas que escurrian de la misma y que mojaran un poco sus manos, apartó muy poco su cabello, tendría cuidado de que su rostro no se viera tan expuesto y sin demorar tanto bebió de aquel líquido, refrescandola y calmando por completo sus sentidos, los cuales estaban aun un tanto nerviosos, al terminar suspiró con cierto alivio y le miró de nuevo.

-Gracias, me ha refrescado.-Respondió tranquilamente, a pesar de que la mayoría de sus músculos estaban tensos.-¿Galletitas?, nunca las he comido..-Comentó con sinceridad, buscando dicho alimento con la mirada ya que le causaba curiosidad, escuchó una nueva pregunta de parte de este y negó.-Soy de Shizuka.-Aclaró en lo que este se presentaba.-Mi nombre es Juliette.-Se presentó por inercia, ya que era uno de los pocos modales que recordaba que le había enseñado su madre adoptiva, además de decir "por favor" y "gracias", claro lo último sería disculparse, pero como muy raras veces llegaba a enterarse de que se equivocó, pues no le daba importancia.

Observó entonces con detalle al hombre que tenía en frente, no parecía tener intenciones ocultas, tal véz encontró a una de esas raras personas que eran amables solo porque sí, o sabía esconder de manera excelente sus intenciones, suspiró con pesadez y resignación, pues no había otra forma, además de que comenzó a sentir hambre así que no se negaría a las "galletitas" de mientras buscaría su salida, pero trataría de conocer más a este elegante e interesante ser.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Masculino
Monedas :
12

Fecha de inscripción :
30/07/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Dorian Gray el Mar Oct 07, 2014 10:48 pm


Un momento...¡¿Cómo llegué aquí?!


Juliette Liberatore— Calles


Me habías agradecido y pude sonreír levemente en respuesta. Aunque antes, no me di cuenta que me has hablado. ¡Oh cuanto lo siento!, mis sentimientos trasladados a un lugar alterno me apresaron por unos instantes, y por ello, despabilé rápidamente para descubrir aquella voz tuya, acariciando mi fina audición. Suave, anunciando sofisticadamente las palabras y manteniendo, un trato cordial conmigo. Pestañeé varias veces, enmudecido por la intrigante belleza que ante mí presentabas para luego observar distraídamente algunas vitrinas iluminadas, debido a tiendas que aún permanecen abiertas. Hice discretos movimientos corporales tras procurar abrir la tapa de mi botella y sorber, teniendo la labor aplacar una sed leve—. ¿Nunca las has comido? —pregunté gratamente sorprendido, alcanzándote una para que probarás—. Son deliciosas, pruébalas.

A veces, para salir de la monotonía, necesitamos romper la tediosa rutina diaria que nos carcome y nos vuelve espesos. Pero, ¿de qué es capaz el ser humano para traspasar los límites de la templanza? ¿Serían capaces de romper con el molde de lo que se cree correcto? Teniendo que permanecer afligido en las leyes humanas, la etiqueta social de la cual muchos no siguen pero que pretenden seguir. Aforrándose a sus propias creencias e imponiéndolas a otros para ejercer su autoridad, pese a que todos deberían convivir en el pacifismo. Desigualdad social, aquello que diariamente crea distorsiones en las multitudes cuando todos deberían tener los mismos derechos. ¿Por qué pensar qué eres más que otro por un título? Todos tenemos la misma importancia en éste mundo. Los guerreros una vez necesitaron del herrero para arreglar sus armas y los reyes necesitaron a sus súbitos para ser alabados. ¿No ven que somos piezas fundamentales en éste juego llamado vida?  

La noche se pintaba cada vez más enigmática, y yo como un niño ansioso recorría las calles de la silenciosa y fatal Sintra, pese a que marcaba un compás en el caminar; Moviendo sutilmente el cuerpo ante una notable forma de trasladarme—. Shizuka… —murmuré pensante, no muchos extranjeros se acercaban a la ciudad por su mala fama y, cuando te presentantes, sonreí levemente para mostrar una hilera de perfectos dientes blancos—. Juliette es un bonito nombre, me recuerda a Julieta de Sheakspeare —comenté achispado. Además de brindar otro sorbo de agua fresca, y comenzar a tararear una canción infantil francesa: Dansons la capucine.  

¿Qué te trae a Sintra?, Yo vivo en aquí desde hace bastante tiempo, así que, me causa intriga tu estadía en la ciudad…—acoté en la medida que te interrogaba con un encanto único, sin forzar y obligarte a contestar, todo lo contrario, como una charla casual que implica una agradable forma de tratar.

Volver arriba Ir abajo

avatar
Nuevo usuario
Femenino
Monedas :
66

Fecha de nacimiento :
16/09/1992

Edad :
25

Fecha de inscripción :
05/05/2014

Ver perfil de usuario

Mensaje por Juliette Liberatore el Lun Feb 23, 2015 6:57 pm

Al ver que le pasaba la galleta, le miraría con atención, tomando esta con delicadeza para luego llevarla a su boca y morder un poco, saboreando con cuidado y detalle, sonríe a medio labio, complacida terminando lo que le quedaría de galleta lentamente, tomando su tiempo, escuchó que halagaba su nombre ¿Sheakspeare?, ¿él de la novela trágica?, no había pensado en eso pero leer esa vieja novela, vieja más que todo por el estado del libro, sucio, faltaban páginas y bueno, que más decir, ¿qué le traía a Sintra?, oh, entonces se encontraba en Sintra, rayos, equivocación por supuesto.

-Fue un accidente, me quede dormida en el lugar y momento equivocado, gracias por la galleta, estaba deliciosa.-Respondería simple y tranquilamente, aparentemente, con su rostro sin lugar fijo, estando atenta y tensa a lo que le rodea, realmente había algo en esa ciudad que no le agrada en lo más mínimo.

Esperaba que él hiciera otra pregunta, al parecer, estaba descubriendo que no era buena charlando con alguien del sexo opuesto, no sabía que decir ni como comportarse, el único que trató fue con aquel Doll, pero, ¿eso contaba?, oh, ¿como estarán?, se quedaría un tanto pensativa, para luego negar rápidamente, tratando de concentrarse y escucharle con atención, posiblemente podría ayudarla a salir de  ahí, daría otro trago a su botella de agua, más que todo para mantenerse con pensamiento frío y calmado, por lo menos, le esta funcionando hasta ahora.

Spoiler:
Disculpa la ENORME, demora, mi laptop quedó en coma y mi hermana no daba el paso libre para que pudiese comentar y todo eso, pero ya me lo ha dado :3 de nuevo disculpa~

Volver arriba Ir abajo

Contenido patrocinado
Contenido patrocinado está


Mensaje por Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 :: On-rol :: Sintra :: Calles :: Zona Comercial

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.