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En este mundo tan basto y próspero se encuentran todo tipo de cosas, todo tipo de historias y la nuestra se centra en tres ciudades que aunque parezcan totalmente diferentes tienen algo que las une desde su fundación. Todo comenzó hace cientos de años, cuando se fundó la primera ciudad: Shizuka Toshi, un lugar creado para que todos tipos de personas pudieran vivir en paz y armonía... Pero esto a ido cambiando con el tiempo, mientras las grandes ciudades fueron creciendo fue naciendo la corrupción en ellas. Los ideales con que fueron fundadas ya desaparecieron casi por completo y ahora solo queda ver qué hará la nueva generación para cambiar lo que las pasadas le hicieron a las ciudades que en algún momento llamaron "hogar".
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El reloj de arena. [Privado Miku Kimura]

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Ago 06, 2014 9:46 am

El hecho de vivir toda su vida por su propia cuenta, llevó a Anemoi a hacer cualquier tipo de trabajos por poco dinero, limpiar, pasear perros, hacer recados... Pero no todos eran trabajos felices... A veces tenía que asesinar, evitar asesinatos, ayudar en robos, sus contratos no tenía límites y con el tiempo había conseguido una gran variedad de habilidades que le ayudaron a sobrevivir en éste vasto mundo.

Pocas veces ha fallado en su trabajo, solo una vez para ser más exactos, y suele recrearse en la mente del muchacho muy a menudo.

El chico permanece de pie, lleno de sangre, al lado del cadáver de dos ángeles de luz, poco a poco todo se va volviendo negro hasta que Anemoi recupera la consciencia y se da cuenta de que todo era un sueño.

Respiró profundamente para luego sumergir la mitad inferior de su cabeza en el agua hasta llegar a los pómulos, intentando que no se cayera la toalla de su cabeza.

A pesar de la helada brisa que acariciaba lo que quedaba descubierto de Anemoi, la calidez del agua evitaba que el chico sintiera frío en absoluto.

Miró al cielo encontrando una hermosa luna llena mientras mantenía un debate interno sobre aquellas pesadillas que le perseguían. Al fin y al cabo un error lo comete cualquiera, aunque hay algunos peores que otros, e incluso algunos que no se pueden reparar.

Haber ido a las aguas termales había sido una gran idea, además tenía la suerte de estar solo y un agradecido silencio invadía todo el lugar, permitiendo al chico estar aún más relajado, tanto como para haberse quedado dormido dos veces dentro del agua, con el inconveniente de ser despertado ambas veces por la misma pesadilla. Algo no andaba bien esa noche, Anemoi lo sentía casi como sentía las tormentas llegar, era un presentimiento oscuro y eso llegó a causarle algo de terror.

- Éste lugar me resulta demasiado familiar... A pesar de nunca haber estado aquí antes... - Dijo para si mismo mientras sacaba por completo la cabeza del agua. Por un momento pensó en salir, pero decidió quedarse un rato más...

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Mensaje por Miku Kimura el Miér Ago 06, 2014 10:41 am

Estaba anocheciendo, las últimas brisas frías del día acariciaban el pelo de Miku suavemente, le encantaba disfrutar de esos últimos suspiros del día, era algo que le reconfortaba mucho.
Ya había hecho la cena, y se encontraba viendo la televisión, esos programas tan absurdos a los cuales, ni ella lograba encontrarle algún sentido.
La verdad es que desde que su abuela decidió irse de viaje Miku se encontraba muy intranquila, solo hacían dos días que se había ido, pero Miku se sentía sola, al ya no tener a nadie en casa por dos semanas, la frialdad y hostilidad se apoderarían poco a poco de ella, pero no podía permitirlo, necesitaba pensar en otras cosas, pues al haberse marchado su abuela no paraba de pensar en lo mismo una y otra vez.
Ella siempre había estado acostumbrada a tener a su abuela, a encargarse de ella o ayudarla en lo que fuese menester, pero... ¿Y cuando su abuela ya no este?, no podía sacarse esa idea de la cabeza ¿Lo que le esperaría sería un mundo frío lleno de sombras sin mas compañía que la suya?, puede ser, pero lo que tenía claro es que eso no llegaría, no de momento al menos, necesitaba a provechar a la única de la familia que seguía con vida, aun que sonase un tanto irónico.
Se levanto y recogió los platos, llevaba un plato en la mano derecha y un vaso en la izquierda, se dirigía a la cocina cuando de pronto notó que algo o alguien la empujó. Cayó al suelo por aquel impacto, mas sin embargo al girar la cabeza para comprobar si había alguien, el resultado fue negativo. No era la primera vez que le pasaba, algo extraño le estaba sucediendo, y lo peor de todo es que no sabía el que, los casos comenzaron hace unos meses, justo cuando Miku se decidió a buscar la verdad sobre la muerte de sus padres, ¿Estaban relacionadas ambas cosas?, imposible, pensaba ella, pero habían momentos en los que realmente para a darle un voto a ese pensamiento.
Se reincorporó, y sentada en el suelo recogió los pedazos del plato y el vaso que habían caído a causa de aquel extraño fenómeno.-Genial.-ironizó en baja voz, pues se había cortado la palma de la mano de lado a lado con uno de los cristales del vaso. No terminó de recoger cuando enseguida se levantó y fue al fregadero de la cocina, lavó un poco la herida y cogió una de las bebidas alcohólicas que habían en la estantería, no sabía si eso funcionaría para desinfectar la herida, pero necesitaba intentarlo al menos.
Escocía, mucho, por primera vez había experimentado algo de lo que llamaban "verdadero dolor físico", y la verdad es que no le gustaba aquella sensación.
Se dirigió al botiquín y con algo de vendaje que quedaba, vendó la herida al rededor de la mano.
Una vez remediado aquello, pues no se podía decir que estuviese solucionado, volvió a la cocina y, esta vez, con un cepillo y una pala recogió los pedazos que faltaban.
-¿Que esta pasando?-se preguntó en voz alta mientras se tiraba en la cama de su cuarto. Intentaba encontrar respuesta, pero hasta ahora lo único que tenía claro es que no había sido un accidente, quizás, para encontrar mas, debía buscar en otro lugar, quizás, no estaba buscando en el adecuado.
Alborotó un poco su cabello en señal de sofoco, hacía calor dentro de aquella casa, pero si salía a fuera sabía que haría un extremado frío.
-Mmmm, ¿Frío y calor?-pensó en voz alta con un tono un tanto detective.
¡Aguas termales! !Exacto! Hacía mucho tiempo que no iba a unas, y la verdad es que ahora que lo pensaba no le vendría nada mal para evadirse de tantos problemas. Estaba decidido, sin nadie en su casa y nada que hacer, hoy se iría a las aguas termales.
Cogió todo lo necesario, apagó las luces que habían encendido y salió.  Era de noche, pero aun se veía con claridad, sobrevoló la ciudad en busca de aquellas aguas desde lo alto, cuando por fin las encontró.
Descendió frente la entrada, pensaba ir a la parte de mujeres, pero la verdad es que sabía que la mixta tenía unas vistas mucho mas bonitas, y a aquella hora, no creía que hubiese nadie.
Entró a las duchas y se cambió. Una vez lista y con tan solo el albornoz puesto, se dirigió hasta las aguas, eran preciosas, se quitó el albornoz y se introdujo en estas por la parte norte, se estaba tan bien ahí dentro, la verdad es que se moría por ver el resto del paisaje, así que continuó nadando hasta llegar a la parte sur de las aguas, y para su sorpresa, a medida que se aproximaba a esta parte, notaba una presencia, alguien mas, continuó unos cuantos metros mas hasta que pudo divisar medianamente cerca de ella a un chico, era de pelo blanquecino, y estaba de espaldas a ella, pero de pronto, por la impresión de haber otra persona con ella, Miku perdió el equilibrio que la mantenía de pie haciendo un gran estruendo en el agua, al ver que aquel chico podría voltearse, lo primero que se le ocurrió fue sumergirse por completo con la esperanza de que dicho individuo no se percatase de su presencia, cuando de pronto, recordó la toalla de su cabeza, al estar su cabeza sumergida, esta estaría flotando en la superficie sin explicación alguna, "mierda" pensó.
Ahora lo único que podía hacer era esperar e intentar no llamar la atención, cosa que se veía muy complicada.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Ago 06, 2014 11:05 am

Las ondas en el agua, el aura y el gran estruendo que se escuchó en el lugar, dieron a entender a Anemoi que ya no se encontraba solo, y que por mala suerte, posiblemente aquella persona era muy ruidosa. Giró lentamente para poder ver por rabillo del ojo una cabeza sumergiéndose en el estanque, dejando tras de sí, de una manera muy descuidada, la toalla. Por la cabeza del chico pasaron muchos pensamientos de lo que podría estar ocurriendo, o un asaltante muy novato quería atacarle en las aguas termales por alguna razón, o alguien muy tímido se encontraba bajo aquellas aguas.

La curiosidad empezó a acumularse y el chico decidió experimentar, se giró por completo y espero para ver cuanto podría aguantar aquel extraño sin respirar mientras una sonrisa era dibujada en su rostro.

Mientras, se preguntaba que podría añadir a su noche una pelea o una  conversación con un extraño, quizás le ayudara a despejar su mente, a olvidarse de aquello que le atormentaba.

El tiempo pasaba lentamente y aquella persona no salía del agua, llegó a pensar que eran imaginaciones suyas, pero la toalla seguía ahí, y definitivamente había visto a una cabeza sumergirse. Para resolver todas éstas dudas Anemoi empezó a caminar lentamente hacia la posición del individuo en potencia mientras encendía su pelo en rayos y se preparaba para electrocutar el agua si era necesario. La vida le había enseñado que cualquier precaución es poca y que hay que estar preparado para todo, así que su mente hurgó en sus recuerdos para recordar todas las peleas acuáticas que había vivido e intentar encontrar una estrategia en caso de pelea, además de revivir recuerdos de primeros auxilios en caso de que alguien se estuviera ahogando y necesitara reanimar a dicha persona. También se mantuvo alerta por si algo se aproximaba por debajo del agua. Estaba a punto de llegar al lugar cuando notó vibraciones bajo el agua, es decir, algo se había movido, quizás para salir del agua, quizás para atacarle, no lo sabía, así que acerco la mano a la superficie del estanque para reaccionar lo más rápido posible y electrocutar al posible atacante.

- Vamos... Sal de una vez... - Susurró mientras escudriñaba con la mirada la zona en busca de alguna pista.

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Mensaje por Miku Kimura el Miér Ago 06, 2014 11:43 am

Aun asustada, intenta entreabrir los ojos debajo del agua, pero no le hace falta, pues las vibraciones de aquel chico se habían acelerado, él ya estaba enfrente de ella, o al menos eso percibía.
Era buena nadadora, no lo negaba, pero sus músculos estaban paralizados en aquel momento, no podía moverse, y su oxígeno no era infinito. Poco a poco sus pulmones se estremecían pidiendo oxígeno, y la voz que aquel individuo la asustó a un mas, haciendo que su pulso cardíaco aumentase en gran medida, necesitaba sacar la cabeza del agua de inmediato, o no aguantaría.
Dejo soltar un par de burbujitas antes de emerger de las profundidades, cuando de pronto vio una mano en la superficie, no le encajaba mucho, pero un tanto temerosa por su aquella persona era peligrosa fue saliendo poco a poco a pesar de la brevedad con la que necesitaba aire.
La coronilla fue poco a poco saliendo del agua y tras esta los ojos de Miku, no saldría mas que hasta la nariz. Una vez "fuera" tomó aire fuertemente y miró hacia arriba, pues que no había fuera del agua sino sus ojos y nariz, ni si quiera sus labios habían salido.
Sus mejillas se tiñeron de un rosado notable, pero aun así se preguntaba el por que aquel chico tenía su mano sobre prácticamente la superficie de su cabeza, estos se salvan solamente por un par de centímetros, y ella solo puede mirar fijamente con sus ojos frambuesa a ese chico de ojos azules y pelo blanquecino.
Se intentó alejar un poco del suso dicho para poder salir un poco mas del agua, y acto seguido trato salir del agua. Esta le llegaba hasta la medida justa antes de empezar sus pechos, pero sin llegar a verse nada. Miku le examina de arriba a bajo para luego pregunta.
-Y... - ¿Y esa mano?-dijo un poco desconfiada. Era la primera vez que le pasaba, algo raro sucedía, aquel ser no le desprendía muy buenas vibraciones.
-¿Que pensabas hacer?-dijo ya un poco mas en sí.
No tenía ni idea de que pretendía aquel chico, pero tampoco se arriesgaría a comprobarlo. Claro esta, no podía dejar pasar desapercibido el hecho de que era la primera vez que estaba con una persona del sexo opuesto en unas aguas termales, y no es que la comodidad rebozase en su interior precisamente, y al recordar en donde se encontraba sus mofletes volvieron a teñirse y como si las termas se la hubieran tragado de repente, volvió a meterse hasta la barbilla en el agua. La verdad es que no solía hablar mucho con la gente, pero a pesar de que las vibraciones no fueran buenas, quizás estaba equivocada, pues aquel chico no le parecía una mala persona, y comprendió todo el desastre que había causado.
Se dio la vuelta dándole la espalda al chico.-Lo siento.-dijo un poco indiferente.
-He interrumpido tu baño, discúlpame, ya me marcho, dudo que quieras compañía.-se disculpó, pues pensó que sería lo mas oportuno y lo que debía hacer.
Este día suyo no hacía mas que empeorar. Comenzó a nadar poco a poco hacia la parte de la que provenía para no interrumpirle mas aun su baño al individuo extraño.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Ago 06, 2014 1:37 pm

"So... Socorro..." Fueron las palabras que Anemoi recordó cuando vieron aquellos ojos, unos ojos que jamás olvidará, tan parecidos a los de ellos, no podía ser verdad, era imposible que se hubiera encontrado con un familiar cercano a la familia Kimura en éste lugar, de ésta manera, ¿quería vengarse? No lo parecía, ella creía haber interrumpido mi baño o eso decía, ¿quizás era una escusa para intentar atacar en otro momento?

El cerebro del muchacho quebró, una enorme cantidad de información que había recolectado daba vueltas al rededor de su cabeza, intentando buscar una solución lógica a lo que acababa de pasar, pero estaba tan perdido que no lo lograba, por primera vez... Por primera vez se sentía fuera de control de la situación.

Toda ésta actividad cerebral produjo un sangrado de nariz, su boca se abrió medianamente, sus pupilas se encogieron todo lo posible y sus ojos comenzaron a temblar, él ya no estaba en éste mundo, estaba atrapado en una tormenta de posibilidades creadas por su mente, era prisionero de sí mismo, hasta que captó a la chica dando la vuelta para irse.

Su piel palideció aún más y su temblorosa mano avanzó hasta posarse en el hombro de la muchacha para llamar su atención y antes de que ésta se girara, convirtió su cabeza en rayo para borrar todo rastro de aquella confusión, para luego volverla a formar, quedando otra vez la cara que había visto la chica por primera vez, un rostro tranquilo que se estaba relajando en las aguas termales.

- No te preocupes, no me vendría mal un poco de compañía, jeje, si no te importa claro. Y siento si la mano te asustó, estoy acostumbrado a que me asalten así que quería ser precavido. - Dijo con una sonrisa en su cara.

Por el momento actuaría normal, investigaría sobre el asunto en otro momento.

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Mensaje por Miku Kimura el Miér Ago 06, 2014 2:30 pm

Justo antes de marcharse notó aquella mano en su hombro y esas estimadas palabras que salían de aquel chico. La verdad es que la timidez se le podría pasar, pero la soledad que sentiría si se iba no tendría ningún remedio, así que pensó que aquella oferta igual no estaba tan mal, aquel chico no parecía nada del otro mundo, era solo un apersona normal, disfrutando de un baño normal.
-Bue...no.-asintió dándose la vuelta hacia el chico.
Se sentía extraña, pero cualquier cosa sería mejor que estar sola ¿No?
Nadó un poco más hacia el límite del baño para apoyarse en las rocas calentitas que delimitaban aquellas aguas, se sentía tan bien.
Por un momento el silencio invadió aquella escena, la verdad es que Miku no era una de las mejores en el tema de sacar conversación con personas desconocidas, por lo que solamente se dedicó a estar callada y con la cabeza agachas para que no se notase la rojiza tez de sus mejillas.
Hundió un poco su cara hasta la nariz y comenzó a hacer burbujas con su boca, esto lo solía hacer cuando era pequeña y al hacer ya tanto tiempo sin venir a las aguas, le dio curiosidad de volver a sentir ese cosquilleo, pero no fue buena idea.
Lo único que consiguió fue tener un bombardeo de recuerdos de cuando era pequeña y estaba con sus padres. El semblante de esta cambió y sus ojos se apagaron por un instante, era imposible, ella no era tan débil. Estaba claro, algo estaba pasando, Miku no suele entristecerse tan fácilmente y mucho menos con gente a su lado, no solo estaban influyendo recuerdos de su pasado en su estado de ánimo, había algo mas, un dolor extraño, notaba dolor de cabeza, y ahora que lo pensaba, últimamente se mareaba con facilidad.
Pero no lo permitiría, no aquí y ahora, no podía irse, quería terminar de "conocer" a aquel individuo que parecía ser simpático, pues no todos son buenas personas, y ella, aun desconfiaba del chico.
Se reincorporó y tomó aire, pues necesitaba despejar su mente de una vez, había venido hasta aquí con la intención de calmarse y evadir un poco sus problemas, no ha acumular el doble.
Sacudió su cabeza, y por un segundo, extrañó su larga melena, pues normalmente cuando hacía ese gesto le golpeaba en la cara, pero es un golpe suave, ameno, sin embargo ahora lo tenía recogido dado que estaba dentro de aquellas aguas.
Miró hacia el chico por un instante y por alguna razón lo observó durante unos segundos, este al darse cuenta de dicha observación, me miró y rápidamente aparte mi cara mientras esta volvía a teñirse de rojo, era algo tan incomprensible, nunca le había pasado eso, estaba dispuesta a llegar a la raíz del asunto sin dudarlo.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Ago 06, 2014 2:58 pm

¿Por qué? ¿Por qué, por qué, por qué? El destino le había hecho una jugarreta llevando a aquella chica hasta allí, aunque estaba muy concentrado pensando en sus cosas, se dio cuenta de aquella mirada, una mirada que se clavaba en su rostro. Dejó escapar el aire lentamente y giró algo temeroso hasta encontrarse de nuevo con aquellos ojos, un segundo que pareció una eternidad duró el contacto ocular entre ambos, hasta que la mujer apartó la vista casi al mismo tiempo que lo hizo Anemoi, aunque éste siguió observando por el rabillo del ojo las acciones de la muchacha.

- Y ¿cómo te llamas? - Intentó romper el hielo con una de las preguntas más simples y efectivas que guardaba en su memoria. Mientras esperaba respuesta se fijó en las mejillas ruborizadas de la extraña, ¿qué le pasaba? ¿Acaso se encontraba mal?

- Oye, ¿éstas bien? Tienes la cara muy roja, ¿acaso tienes fiebre? - Preguntó realmente preocupado, a pesar de todas sus vivencias seguía siendo un inocente chaval de 15 años en algunos aspectos. Por un momento se olvidó que estaba enfrente de un familiar de aquellos ángeles de luz y en su cabeza solo quedó aquella preocupación.

El chico recostó la cabeza en las piedras y se dedicó a mirar el cielo, quería tomarse su tiempo en la investigación, no iba a decirle nada más conocerla que conocía su apellido o incluso a sus fallecidos parientes, tomo el aire para luego dejarlo escapar en un suspiro, seguidamente se mordió el labio inferior.

- ¿Y qué te trae por aquí? - Preguntó de forma algo directa, no parecía muy habladora y eso le gustaba, se sentía bastante cómodo hablando con ella, nunca tenía demasiada dificultad para hablar con las personas, pero con ella era incluso mejor, podría decir que a pesar de todo, se sentía algo tranquilo a su lado.

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Mensaje por Miku Kimura el Miér Ago 06, 2014 3:56 pm

Off Rol:
Perdona que este sea tan breve  

Seguía con la cabeza a gachas y un poco nerviosa aun cuando de pronto escuchó aquella pregunta. "¡El nombre!" pensó. ¿Cómo no se le había ocurrido, algo tan básico con lo que empezar una conversación, de verdad, es que no era capaz ni de algo tan simple.
-Miku...-Miró hacia el chico.-Miku Kimura.-apartó un poco la mirada y tomo aire.-Y.. ¿Tu?-reanudó la vista en el chico.
No pasó mucho tiempo hasta que se dio cuenta de lo de sus mejillas, no, aquella pregunta solo la puso más nerviosa.
-N..no, tranquilo, gracias por preocuparte, estoy bien.-respondió con un poco de dificultad, su corazón se aceleraba y la respiración le flaqueaba en algunos puntos.
Estaba harta y se sentía patética, ya había sido suficiente, se acabo, se negaba a seguir comportándose como una idiota, ella no era así, y no habrían excepciones ahora.
Levantó la cabeza y miró los cerezos en flor que rodeaban las aguas, eran hermosos, no había árbol en este mundo que le gustase más, podría asemejarse a su amor por las rosas negras, blancas y azul eléctrico, era algo sencillamente hermoso.
La luna brillaba en lo alto del cielo y el cielo azul oscuro débilmente se podía diferenciar del negro mas puro, eso le encantaba.
-Pues el evadir problemas. ¿Y a ti?-pregunta interesada, quizás podría descubrir algo de importancia, o no, era cuestión de suerte.
A medida que pasaba el tiempo, la chica comenzaba a sentirse mas libre, mejor, comenzaba a no tener vergüenza. Decidió nadar un poco por las aguas, eso le gustaba mucho, le ayudaba a relajase mas de lo que ya podría estar. Aquel chico... Era diferente, por fuera parece un inocente niño, pero me pregunto si por dentro será lo mismo.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Jue Ago 07, 2014 12:29 pm

Anemoi estaba en lo cierto, ella era de la familia Kimura, no se lo acababa de creer, sentía miedo, aunque lo ocultaba al exterior, existía la posibilidad de que aquella persona pudiera leer el aura y descubrir el temor que sentía.

- Me gusta tu nombre, es muy bonito, mi nombre es Ahi... - Se calló por unos segundos, no sabía por qué había empezado a decir eso, él no se llamaba así. - Anemoi Thuellai, aunque realmente no tengo nombre, me auto nombré así al leerlo en un libro de mitología. - Dijo lo más sincero que pudo.

La respuesta de la muchacha calmó al chico, al parecer no se encontraba mal, al escucharlo Anemoi hundió parcialmente la cabeza para ocultar una sonrisa de alivio.

- Yo vine a relajarme y a intentar olvidar parte del pasado que me persigue, jeje... - Al muchacho no le gustaba mentir, y como ocultaba lo que sabía de sus familiares a Miku, decidió no mentirle en lo demás.

El silencio tapó el lugar con un manto,  y una incomodidad invadió a Anemoi, quien no dejaba de remover levemente el agua con sus manos. Ahora que se paraba a pensar, aquella chica no parecía ser un ángel, tenía cuerpo humano. Aún así, su aura daba a entender que era de aquella especie.

- Eres... ¿Eres un ángel? - Dijo para luego darse cuenta que podría haber quedado como piropo, entonces se alarmó un poco y añadió. - De especie, quería decir que si eras de la especie de los ángeles. - Habló algo forzado. También estaba interesado en la reacción de Miku a aquella pregunta. Así que mientras esperaba, hundió la cabeza de nuevo y hizo como la muchacha un momento atrás, dejó escapar el aire de su nariz creando burbujas en la superficie que le hacían cosquillas en el rostro. Después de un rato, de tantas cosquillas no pudo evitar estornudar.

- Iegghh... Odio estornudar. - Refunfuñó mientras se rascaba con cuidado los laterales de la nariz.

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Mensaje por Miku Kimura el Vie Ago 08, 2014 6:46 am

La chica no pudo evitar sonrojarse cuando escuchó aquellas palabras.
-Gra...Gracias.-consiguió contestar entre dientes, pues aquellos latidos extraños volvieron a apoderarse de su cuerpo. Después intentó poner atención, pues los latidos extraños se apoderaban de sus oídos impidiéndole escuchar con claridad, y logró escuchar el nombre de aquel chico.-¿Anemoi Thuellai?-hizo una pregunta para sí con tono detective.-Es muy bonito, ya decía yo que de algo me sonaba.-añadió en el comentario.-Pero... Con todos los libros de mitología que hay, ¿Por que ese nombre?-preguntó un tanto curiosa, la verdad es que le llamaba mucho la atención, y a lo mejor, podría llegar a conocer un poco mejor a aquel chico.
En un momento dado, este hundió parcialmente su rostro, le extrañó un poco, pero al instante volvió a reanudar su posición inicial.
Con un pasado, eh? La verdad es que eso la alertó bastante, pues no se espera tal respuesta, pensó por un instante en indagar mas sobre el tema, pero comprendió que a penas se conocían y que él no le contaría sus problemas a una desconocida y mucho menos se sentiría a gusto hablando de ese tema tan delicado quizás.
Al final desechó aquella absurda idea, y prefirió dejar que la naturaleza de la conversación siguiese su curso.
Un gran silencio acompañado de una gran incomodidad recorrieron la conversación por un instante, hasta que Anemoi decidió ponerle fin.
¿Que si era un ángel?... Los nervios se apoderaron de Miku por completo, cuando escucha las siguientes palabras. Sinceramente prefería que hubiera sido un piropo, pues ¿Ahora que le decía? Tenía miedo, ¿Y si al decir que sí le hacía daño?, pero Miku no puede mentir, esta en su naturaleza el ser sincera, esto se estaba complicando.
-Esto...-para por los nervios.
No podía hablar, sentía un tremendo nudo en la garganta por lo que simplemente dejó salir su verdadera esencia, pero quizás lo hizo demasiado, dado que sus alas negras se desplegaron y comenzaron a remover el agua del lugar.
-¿Pero que...?-se maldijo a sí misma mirando a todos lados y tratando de remediar aquello. Consiguió controlar aquella situación y sus alas desaparecieron.
-Bueno... Creo que ya obtuviste una respuesta, aun que no la que me esperaba, pero una respuesta jeje.-se ríe inevitablemente.-Pero...¿Por que lo preguntabas?-dijo algo intrigada, pues había sido la única persona que le había preguntado tan directamente su raza, y encima, dando en el clavo.-¿Tu...que eres?-
No pudo evitar reírse ante la acción previa de Anemoi y la verdad es que ahora que se paraba a pensar, no es que a ella le hiciera mucha gracia eso de estornudar tampoco.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Vie Ago 08, 2014 7:17 am

Aquella chica no paraba de sonrojarse, así que Anemoi comenzó a pensar que ésta le había mentido y si se encontraba mal, más tarde indagaría en ello, por el momento seguiría con la conversación que se estaba formando, muy informal desde el punto de vista de un observador, pero muy rígida desde el punto de vista del chico, el cual tenía que tener mucho cuidado con algunos temas.

- Anemoi Thuellai, vientos de tempestad, cuatro demonios creados por Tifón, un monstruo griego. - Mientras decía aquello, rayos comenzaron a salir del pelo del muchacho, el cual se volvió un azul muy brillante. - Supongo que fue con el que mejor identificado me sentí. - Dijo para luego apagar su pelo volviendo éste a la normalidad.

Anemoi observó a Miku mientras ésta trataba de decir algo, lo cual acabó convirtiéndose en una exposición de sus alas negras. El chico soltó un suspiro de asombro, no por las alas, sino por el color. Los familiares de la chica tenían las alas blancas, ¿cómo era posible que ella las tuviera negras? No entendía para nada la genética de algunas razas, ángeles siendo una de ellas. Así que preguntó.

- Nunca había visto unas alas negras, ¿es algo especial? ¿Naciste con ellas o ocurre algo durante la madurez de tu raza para decidir su color? - El muchacho se encontró dejando escapar libremente sus pensamientos por la boca, y rápidamente la cerró. - Perdón si me he metido en donde no me llaman, suelo ser muy curioso. - Se intentó disculpar. Luego escuchó la pregunta de Miku.

- Yo... Soy el último Relámpago con vida, seres que se fundieron con la energía eléctrica mundial, tenemos, o tengo un gran sentido espiritual y natural, por eso me dí cuenta de que eras un ángel, lo leí en tu aura. ¿Ustedes los ángeles no pueden hacerlo? - Preguntó curioso. No sabía si Miku conocía de la existencia de su especie, así que por si acaso, le explicó brevemente lo que eran y algunas de sus cualidades.

Por alguna razón, el temor fue desapareciendo de la mente del muchacho, aquella chica no parecía tener malas intenciones, y poco a poco, con la habladuría, fue sintiéndose más cercano a ella, así que al final decidió retomar lo que había dicho al principio. Se acercó a Miku y miró un momento su rostro y luego colocó la mano en su frente en búsqueda de algún síntoma de fiebre.

- ¿Segura que no me estabas mintiendo y te sientes mal de verdad? Si quieres siempre llevo algunas medicinas conmigo, las tengo en el vestuario, ¿quieres que las traiga? -

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Mensaje por Miku Kimura el Vie Ago 08, 2014 8:19 am

No podía creerse nada de lo que escuchaba, era tan... Impresionante, escuchaba muy atentamente al chico, pues las historias mitológicas para Miku tenían un cierto atractivo, cuando de pronto comenzaron a salir rayos del pelo de aquel chico.
-Wow.-Dijo expectante tratando de tocar un rayo de los que salían del cabello de Anemoi, este era de un azul hermoso... Pero su mano reaccionó a tiempo, ¿En qué estaba pensando? Se electrocutaría nada mas rozarle, por lo que retrocedió su mano con disgusto y acto seguido aquel hermoso cabello volvió a la normalidad.
Miku pensó que aquella historia era muy entretenida, la verdad es que se alegró de que pese a su timidez, se hubiera animado a hacerle aquella pregunta. No era tan malo como pensaba, igual, Anemoi era un buen chico y aquellos malos pensamientos estaban solo en su imaginación, estaba en su naturaleza desconfiar de la gente que no conoce, pero aun así aquel sentimiento trataba de decirle algo mas.
Escuchó las palabras tan curiosas de Anemoi y sonrió irónica.
-No... No es algo especial...-dice sincera.-Y no, no nací con ellas, tampoco ocurre algo en la madurez que haga que las alas cambien su color, mas bien, eres tú el que controla eso.-intentó explicarse. Estaba muy abrumada, pues nunca había tenido que enfrentarse a revelar su verdadero yo, y lo único que esto le provocaba era dolor.
-Verás...Yo...-intentó continuar.-Yo nací como ángel de la luz, mis alas eran blancas y hermosas.-no puede evitar derramar una lágrima por los recuerdos y el dolor que aquella historia le producía.
-Mis padres, eran ángeles de luz, mi vida... era un vida feliz, dentro de lo que cabía...-confesó.-Pero... a mis 10 años de vida, mis padres fallecieron en un accidente de tráfico.-dijo irónica, pues estaba claro que ahora ya sabía la verdad, no habían muerto en el accidente, alguien les había matado.
-Desde ese momento, me quedé a cargo de todo y la presión, la agonía, el dolor, la frialdad y la realidad según mis ojos sumada a mi inseguridad, me consumía poco a poco, hasta que sin darme cuenta, mis ojos, se habían oscurecido, mi pelo era de un color mas intenso y mis alas... Ya no eran blancas...-intentó coger aire sin éxito.-Como ángel naces o de la luz, o de las sombras, por genética, pero es tu actitud y tus sentimientos lo que define verdaderamente lo que eres-para un instante, pues sería la primera vez que reconocería su verdadero yo.-Yo... soy un ángel caído, un ángel de luz corrompido por la frialdad, el odio y el orgullo, un ángel al que le quitaron todas sus esperanzas, a la edad de 10 años.-simplemente se giró un instante para limpiar sus lágrimas, pues nunca lloraba en público y hoy ya había hecho bastante confesando todo lo anterior.
-Nosotros los ángeles de sombra, somos capases de percibir claramente el miedo y el odio en quienes nos rodean, el engaño no es algo que nos dificulten, tenemos facilidad para ello y por eso podemos ser bastante tramposos e incluso mentirosos, o sin llegar a ello, manejar la realidad y mostrarla a nuestro antojo para lograr lo que deseamos.-le revela al chico.-Pero yo...no llego a ser del todo así, pues al ser un ángel caído, estos sentimientos no me afectan tan fuertemente, pues sigue en mi naturaleza de ángel de luz el ser sincera, por lo que al contrario que ellos, a mi si me cuesta mentir, es por esas pequeñas diferencias, por las cuales, nunca termino de encajar en el mundo de las sombras.-suspira, pues eso le recordaba a que verdaderamente si no tenía a nadie en su vida, sería por que no lo merecería.-Y no me extraña, de seguro me merezco estar sola... Mis padres de pequeña nunca me prestaron atención, y a los 10 años me abandonaron, es normal que nadie quiera estar a mi lado.-dice sincera.
La verdad es que Miku estaba sorprendida, nunca, con nadie, se habría llegado a confesar de tal manera, casi le había contado su vida, aun que no lo llegó a contar todo, había hecho suficiente, era raro, sentía la necesidad de hacerlo, pero aun no sabía por que.
Notó como Anemoi se le acercaba para tocar su frente, y este gesto la puso mas nerviosa, no estaba acostumbrada al tacto ajeno, por lo que sus mofletes, se tiñeron nuevamente, esa respiración dificultosa se apoderó de ella y esos extraños latidos, se le subieron a la cabeza, pero, a pesar de que no sabía la causa exacta de esta reacción, sabía que no era por estar enferma.
-Segura... No me siento mal...No te molestes no necesito medicinas, de verdad.-dijo poniendo la mano en la que llevaba el vendaje por la herida recientemente hecha en su moflete.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Vie Ago 08, 2014 3:49 pm

Aquellos ángeles que se retorcían en el suelo aquel día, pidiendo ayuda, eran los padres de la muchacha que tenía ahora en frente. Anemoi sintió una lágrima caer por su mejilla, más inconsciente que otra cosa, pero aquella gota salada irrumpió en la superficie del estanque creando unas leves ondas.

El cuerpo del chico se abalanzó y abrazó a Miku aún con los ojos muy abiertos.

- No digas que mereces estar sola, nadie merece estar solo, estoy... - Paró unos segundos. - Estoy completamente seguro de que tus padres te amaban. Además, al menos tuviste una familia ¿no es así? - Anemoi hablaba por puro instinto, su mente seguía en estado de shock  y sus brazos, que rodeaban el cuerpo de la chica, se encontraban temblorosos como un flan. Además, unos latidos muy potentes invadieron el pecho del relámpago causando aún más temblores.

Luego de un rato volvió en si y se separó de la muchacha, entonces se metió de cuerpo entero en el agua, no quería contarle lo que sabía sobre sus padres, pero tampoco quería estar cargando con ello toda su vida. Se repetía una y otra vez lo mismo en la mente, sin llegar a una conclusión, pero al final la obtuvo, y salió de las profundidades.

Lentamente se giró hacia Miku con una mueca de dolor.

- Oye... Yo... Estuve allí ese día, siete años atrás... - Dijo para luego desviar la mirada esperando todo tipo de acusaciones y preguntas.

A medida que pasaban los segundos, Anemoi lamentaba cada vez más el haber dicho aquella frase, posiblemente haría sufrir a Miku y no quería que pasara aquello, pero tampoco podía ocultar la verdad, lo último también acabaría matándole a él, tenía que liberar su mente de toda aquella presión, quería volver a dormir tranquilo...

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Mensaje por Miku Kimura el Vie Ago 08, 2014 4:53 pm

Según acabo de pronunciar aquellas palabras, aquel chico la abrazó repentinamente. Este gesto asustó a Miku, pues no se lo esperaba y la verdad, hacía siete años que no recibía uno, se sentía tan bien, había olvidado por completo aquel sentimiento de calor que podía desprender una persona contra otra, era tan nostálgico, que en cuanto volvió en sí, lo aferró mas a ella, le recordaba tanto a su pasado, era algo, tan, inusual.
Mientras se encontraban en esta posición, el chico pronunció unas cuantas palabras.
-¿Una familia?-preguntó irónica.-¿Que es eso?-
La verdad es que Miku nunca llegó a sentir el amor de una familia, sus padres siempre estaban trabajando o haciendo cosas, y nunca le prestaban atención, a demás, aun cuando lo hacían, no se la daban al cien por cien, siempre estaba el teléfono o el ordenador.
Anemoi se separó de ella, y se hundió de cuerpo entero, en lo que este se encontraba sumergido, Miku aprovechó para controlar aquella herida, aun seguía abierta, intentó cerrar la mano, pero esta acción le provoco un dolor intenso, estaba claro, aquello no había curado aún, y dado que era la primera vez, solo se preguntaba cuanto tardaría en cicatrizar aquello, pero por lo que veía no mucho.
Se volvió a recolocar el vendaje justo en el momento en el que Anemoi volvía a la superficie, notaba algo en su rostro, notaba algo de dolor quizás, demasiado.
Notó que Anemoi trataba de decirle algo, por lo que se paró y puso mucha atención en sus palabras.
A medida que aquellas palabras de iban abriendo paso en el corazón de Miku los ojos de esta se abrían cada vez mas, su corazón se aceleraba y su mente no creía lo que sus oídos escuchaban.
Se acerco lentamente hacía Anemoi, con un semblante sorprendido, pero sin llegar a ser desesperante.
-Tú...¿Sabes la verdad?...-Preguntó derramando una lágrima, ¿Al fin había hallado la verdad sobre el asunto? El tema de sus padres era un tema bastante delicado para Miku.
-Disculpa.-dice secándose aquella lágrima.-Este no es momento para ponerme sentimental.-confesó volviendo su tono de voz al normal.
-Anemoi...-puso sus manos en los hombros del chico con cuidado.-Por favor, necesito que me cuentes todo lo que sepas, no te pido nombres, si no quieres, con hechos me basta, necesito saber la verdad.-lo mira fijamente dejando pasar todo su dolor en aquel mirar, pues estaba claro que aquel chico percibiría el dolor de Miku con solo mirarla un segundo, no quería espantarlo, ella solo necesitaba la verdad, después de todo, su olfato no la engañaba, todo lo extraño que sentía, todo lo que influía en sus sentimientos, era eso, en el fondo Miku sospechaba inconscientemente de Anemoi, y no estaba tan mal encaminada.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Sáb Ago 09, 2014 6:18 am

¿Realmente le había creído a la primera? Pensaba el chico mientras tenía las manos de Miku en sus hombros y mantenía un contacto visual directo. No estaba mintiendo, pero no dudar ni un poco de su palabra... Aquella chica era muy extraña y crédula. También le sorprendió la reacción que tuvo, no era acusación, no era completamente miedo, era más curiosidad que cualquier otro sentimiento.

- La... La verdad... - empezó a hablar Anemoi antes de agitar un tanto su cabeza. - Está bien, te contaré lo que sé... -

El muchacho se acomodó dentro del estanque y luego dedicó una larga y silenciosa mirada a los ojos de Miku.

- Siete años atrás... A mis ocho años, fui contratado para acabar con un asesino que andaba suelto por la ciudad, nadie sabe como se coló, ni como escapó a las autoridades por tanto tiempo... Poco después lo descubrí, cuando observé el rostro del asesino solo pude verme a mi mismo, al parecer era un ser polimorfo que podía copiar la apariencia de las personas, aún recuerdo su arma con claridad, una guadaña de unos dos metros y un metro y medio de hoja, oscura como la noche en la que lo encontré. - El chico hablaba mientras sus manos temblaban de rabia. - Fue una lucha muy entretenida para mi, una de mis primeras peleas duras, nunca me había sentido así, disfruté en aquella pelea, y me avergonzaré de ésto pero... Aquella persona me superó y por los pelos acaba conmigo, aunque logré esconderme. Entonces aquel tipo me amenazó, cada minuto que pasara acabaría con la vida de un inocente hasta que alguno de los dos muriese. ¿Era una broma? No, al minuto fue hasta la carretera y acabó con un transeúnte en segundos. Así que salí a pelear lleno de rabia. Mi peor error, cada minuto moría más gente y yo estaba más perdido. Al final decidí dejarle acabar con mi vida, tumbado en la carretera, esperaba mi muerte. Pero... Una pareja... Una pareja tuvo que parar el coche para intentar ayudar a un aparente niño indefenso... Tus padres... - Anemoi retuvo sus lágrimas. - Fui un cobarde y escapé de aquel lugar. Dejé atrás a una pareja inocente por mi propia vida... No volví a ver al asesino, pero tampoco lo he buscado... Más tarde volví aún con el cuerpo ensangrentado al lugar y por desgracia para mi, aún seguían vivos, su carne se había quemado completamente, al parecer aquel tipo había usado gasolina para quemar sus cuerpos... Escuchaba sus leves gemidos de dolor y me acerqué entre lágrimas, pidiendo perdón, y lo único que recibí en respuesta fue un socorro, ambos pedían ayuda alegando que tenían que llegar a casa, que debían darle las buenas noches a alguien... Y no pude hacer nada, intenté mantenerlos vivos con electricidad, pero fue en vano... - Volvió a hundirse de cuerpo entero en el estanque, no quería ver el rostro de Miku, no quería enfrentarse a la verdad, se sentía muy avergonzado de sus acciones.

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Mensaje por Miku Kimura el Dom Ago 10, 2014 5:22 pm

Comenzó a escuchar a aquel chico, la verdad es que si del tema de sus padres se trataba, todavía no comprendía por que, pero se volvía vulnerable. A medida que escuchaba el relato, notaba a Anemoi raro, diferente, su rostro poco a poco iba tornando de sentimiento a un de… ¿Rabia quizás? No estaba segura.
Pudo notar como los ojos de aquel chico se clavaban en los de ella, tan fijos y vulnerables.
La verdad es que al principio de su relato, no comprendía que relación podrían llegar a tener los trabajos de aquel chico con la muerte de sus padres, hasta que tras escuchar atentamente empezó a pensar en algo ¿Una guadaña? ¿Copiar la apariencia de las personas? Eso le sonaba, pero no sabía de que, bueno, eso daba igual ahora, pues seguramente solo sería su imaginación jugándole nuevamente una mala pasada, nada que ver con la realidad. Todo aquello, lo de la lucha, y la muerte de personas por minuto, la verdad es que al principio le costó creérselo, pero en cuanto comenzó a escuchar los terribles asesinatos que Anemoi le contaba y veía la rabia y la desesperación en sus ojos, estas palabras se volvieron de un real intenso para ella, "¿Quién seria tan cobarde como para matar a personas sin ton ni son por que sí?" pensó.
Espera un momento, esa… no sería la carretera por la que sus padres pasaban esa noche ¿Verdad? Pero en cuanto escuchó decir que una pareja se había detenido a ayudarle, no lo dudó dos veces.
-Mis padres se bajaron para ayudarte… Y tu los dejaste solos.-dijo apretando sus puños fuertemente y con la cabeza a gachas, la herida provocada recientemente en uno de ellos le estaba incrementando dolor a la acción, pero no le importó, pues por mas dolor que pudiera sentir por aquella herida, nunca sobrepasaría el dolor por la muerte de sus padres.
-Los mataron de una manera humillante y dolorosa… ¿Y pensaste que con un perdón le devolverías la vida?-empezó a alzar un poco mas su voz entre lágrimas. No se lo podía creer, tenía delante de ella al culpable. Puede que quizás estuviera siendo algo injusta con Anemoi, pero el dolor que le causaba el saber la muerte de sus padres, le cegaba, fue envuelta por el odio y el rencor que en su interior tenía acumulado sin pararse a analizar la situación.
-Te pidieron ayuda, pero claro, ya era demasiado tarde, ¿No?-preguntó irónica, esta vez mirando hacia los ojos del chico con los suyos llenos de lágrimas.
Miku no pudo mas cuando escuchó aquello de que sus padres tenían que darles las buenas noches a alguien, pues ese alguien era ella.
-Mis padres se habían acordado de mi… Por primera vez en diez años se habían acordado de su hija y no pudieron ni despedirse.-dijo ya prácticamente gritando de la impotencia que aquello le causaba, acto seguido se dirigió hasta Anemoi y comenzó a pegarle con todas sus fuerzas, como si están fuesen abundantes en su estado o el pegarle fuera a solucionar el pasado, poco a poco comenzó a disminuir su fuerza hasta prácticamente parar del todo.-Yo… no pude despedirme…-dijo llevando sus manos hasta su cara.
Necesitaba tiempo para reflexionar, para mirar objetivamente, estaba en caliente y sabía que así no llegaría a ningún sitio, la mano le sangraba nuevamente, y ya el vendaje húmedo no le hacía ningún efecto, necesitaba salir para no derramar su sangre en aquellas aguas.
Resignada y aún con lágrimas en los ojos, las cuales no cesaban, consiguió decir algo. –Voy a salir, el vendaje ya no hace efecto.-dijo en baja voz con esta quebrada y sin tan siquiera mirarle a la cara, simplemente se levantó y se dirigió hacia en camino por el que había venido, necesitaba tener cerca a aquel chico, pues él era el único que había estado cara a cara con el asesino de sus padres.
-Estoy muy confusa ahora mismo, y no es que me encuentre bien, me duele un poco la cabeza, pero nada serio, por favor, te necesito para encontrar a ese hombre, necesito saber que esta pasando, ¿Cuento contigo?-preguntó algo fría y distante antes de salir del todo de aquellas aguas, dándole la espalda a Anemoi y girando su cabeza solo a un lateral, lo suficiente como para que él pudiera verla, pero ella no a él.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Dom Ago 10, 2014 5:56 pm

Observar las reacciones de la muchacha destrozaron a Anemoi por completo, y cada puñetazo que ésta le daba, no le hacía daño físico, sin embargo, rompían pedazos de su alma, como cada vez que iba a visitar la tumba de las víctimas y les dejaba flores pidiendo perdón. Era una sensación de vacío la que sentía en ese momento, se sentía frío por dentro y sus ojos se apagaron antes de recibir la fulminante mirada de Miku, dejando prácticamente una cáscara vacía en el lugar.

Vagas palabras llegaban a sus oídos y una cansada mirada observó el ensangrentado vendaje en la mano de la chica, no se había percatado de aquella herida. Poco a poco el cuerpo de Anemoi se movió hasta apoyarse en las piedras del borde del estanque. De nuevo escuchó hablar a Miku sin entender casi lo que decía, y sin ni si quiera girarse hacia su persona, Anemoi comenzó a salir del agua también, y una vez fuera se transformó en rayo viajando hasta su habitación lo más rápido que pudo.

Su cabello chorreaba tapando los ojos de aquel cabizbajo personaje, el cual tenía una toalla colgada de su cabeza y se había puesto ya los pantalones. Sentado en la cama, su triste presencia inundaba el lugar.

No estaba enfadado, no sentía rabia, no sentía nada pues había colapsado. Se merecía aquello y más, el dolor que había causado no podía ser redimido salvo con su propia muerte, y daría su vida, dejaría que Miku le matara si quería...

Se terminó de vestir, y partió hacia donde se encontraba la chica en aquel momento, llevando un cuchillo en la mano le alcanzó, cogió su mano y le puso el cuchillo en ella para luego llevar éste hasta su cuello. Cerró los ojos para no dejar pasar ningún sentimiento a través de él, no quería la posibilidad de que la muchacha se ablandase por esa razón.

Guardaba silencio, no pretendía hablar pues no tenía nada que decir, simplemente dejaba pasar el tiempo esperando su final, no quería otro final para ésta historia, seguramente ella le veía como culpable de la horrible muerte de sus padres, y el pensaba igual, era algo que le había atormentado los siete años que habían pasado.

Como no veía respuesta de la muchacha, el chico se derrumbó en sus rodillas, agarrando el suelo con fuerza posó su frente en el frío de la noche y un grito ahogado pareció oírse en los alrededores. Pero con la repentina tormenta causada por el estado de ánimo de Anemoi, no se podría asegurar. La lluvia empapaba la ropa del chico y éste se encontraba aún inmóvil en aquel lugar, inconsciente de si se había ido o no Miku. No mucho después volvió a convertirse en rayo, huyendo por segunda vez, de nuevo, a su habitación en las aguas termales.

Y allí se quedó, sentado contra la pared sin poder expresarse en palabras, sin poder mirar a su entorno.

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Mensaje por Miku Kimura el Sáb Ago 16, 2014 6:28 am

Tras hacer aquella pregunta la muchacha no obtuvo respuesta alguna, la verdad es que no le sorprendía, pues después de su reacción el chico se encontraría asustado quizás, sonrió de lateral y siguió su camino, pero una cosa tenía clara, necesitaba hablar con él una vez y las cosas estuvieran en frío.
Salió del agua y nada mas salir notó al chico transformarse en rayo y salir hacía algún lugar, puede que a alguna habitación dentro del establecimiento, la verdad es que la chica desconocía el si habían mas personas a parte de ellos dos allí, pero en breve lo descubriría.
se dirigió a los vestuarios y allí se cambió, la verdad es que no tenía ningún vendaje cerca para poder cambiar el de su herida, por lo que tuvo que recurrir a un poco de toalla de la que ella había llevado para secarse, pues ya compraría una mañana.
Salió de los vestuarios, y nada mas salir allí se encontraba aquel chico. En menos de un abrir y cerrar de ojos, este depositó en su mano un cuchillo el cual llevo hasta su cuello.
La verdad es Miku no sabía de que iba todo aquello ¿Matarle? ¿Pero se había vuelto loco? Ella no era una asesina y mucho menos mataría a la única persona que puede ayudarla.
Tras un profundo silencio, y ni un solo movimiento por mi parte mas que el de expectación por aquella situación, Anemoi se derrumbó en sus rodillas, y pareció ser que tras su estado de animo una repentina fue causada, seguro que tendría que ser por aquel extraño chico.
No dejó pasar mucho tiempo hasta volver a convertirse en rayo y abandonar aquel lugar, la verdad es que Miku no llegaba a comprender de todo el comportamiento del muchacho.
Pero no podría haber ido muy lejos, ¿No?
Ella decidió para ir descartando opciones el ir puerta por puerta en las habitación del establecimiento, pues tenía que encontrar a Anemoi como fuera.
Recogió sus cosas y llegó hasta aquella estancia, por alguna razón el dueño no se encontraba en el interior, o al menos, eso parecía, y el aire se respiraba tranquilo, sin gente, según había oído ese lugar rara vez se llenaba de gente, y por lo que estaba presenciando, por una vez eran ciertas las habladurías.
Comenzó a llamar puerta por puerta a las habitaciones, pero nunca hallaba respuesta, se estaba haciendo demasiado difícil hallar a aquel chico, y eso a Miku no le estaba gustando.
Se dispuso a tocar en otra puerta, pero esta era distinta, notaba algo, notaba miedo, dolor, tristeza, notaba al chico, ¿Lo habría encontrado? Quizás era demasiado pronto para cantar victoria, pero de momento sabía donde estaba.
Miku tuvo la corazonada de que si tocaba Anemoi no abriría la puerta y encima le pondría de sobre aviso, por lo que, cayendo en la cuenta de que había una ventana en la habitación, decidió entrar por esta.
Sobrevoló un poco el establecimiento y siguiendo aquel pulso que le marcaba, llegó hasta aquella habitación, entró y para su suerte, allí estaba, sentado contra la pared sin mostrar ningún tipo de expresión.
Miku se acercó lentamente hacía el, y pronunció en baja voz.-Necesito tu ayuda...-

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