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En este mundo tan basto y próspero se encuentran todo tipo de cosas, todo tipo de historias y la nuestra se centra en tres ciudades que aunque parezcan totalmente diferentes tienen algo que las une desde su fundación. Todo comenzó hace cientos de años, cuando se fundó la primera ciudad: Shizuka Toshi, un lugar creado para que todos tipos de personas pudieran vivir en paz y armonía... Pero esto a ido cambiando con el tiempo, mientras las grandes ciudades fueron creciendo fue naciendo la corrupción en ellas. Los ideales con que fueron fundadas ya desaparecieron casi por completo y ahora solo queda ver qué hará la nueva generación para cambiar lo que las pasadas le hicieron a las ciudades que en algún momento llamaron "hogar".
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[Priv. Sayoko]El mercado carmesí {Posiblemente Gore}

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Mensaje por Chiyo/Ryo Hanashi el Sáb Ago 09, 2014 6:22 am

Las personas iban de un sitio a otro, hablando unas con otras y chismeando seguramente sobre otras personas. Había mucha gente en aquel lugar, adultos solitarios, padres y madres con sus hijos, adolescentes... gente de todo tipo se encontraba en aquel lugar, el centro comercial. Ella había oído que este centro era uno de los más grandes de Shizuka Toshi, por lo que decidió venir para dar un vistazo.

Tiendas de todo tipo se extendían ante ella. Había de todas variedades, de ropa, de comida, de zapatos, de caramelos, de bolsos, papelerías, de herramientas, de música... y quién sabe de que más. Esto era como un mundo diferente en lo que todo se podía comprar pero por un precio en particular, por eso es por lo que Chiyo no iba a comprar nada, no estaba allí para eso. El llevar ropa de temporada o cosas parecías no le entusiasmaba, pues no veía que había divertido en conseguir ropa de distintos colores con distintos diseños, que solo servían para llevar puestos encima. Como si la ropa dijera como eras, así es como la mayoría de las chicas pensaban, le habían dicho alguna vez cuando era Ryo. En efecto, ella se acordaba de lo que hacía cuando se convertía en Ryo, pero no se acordaba de Chiyo cuando era Ryo, por la diferencia de que Ryo fue una personalidad que nació de Chiyo.

Un grupo de gente se agrupaba en un lugar del centro. Ocurría algo. Se acercó un poco y no notó que la gente la observaba como si fuera una vagabunda, pues aquella camiseta blanca y aquellos pantalones verdes no parecían para nada estar de moda, a parte de que eran de chico, pero eso a ella no era algo que le importara. Al fin pudo ver lo que hacía que estas personas se agrupaban en un semicírculo. Estaban rodeando a un chico, el cual tocaba una guitarra y la funda de esta estaba en el suelo, en la cual la gente dejaba su dinero. ¿Por tocar música la gente le pagaba? Esto era algo nuevo para ella, pero no pensaba pagarle, al parecer era un simple humano, y aún se estaba conteniendo para empezar la diversión.

Se alejó de aquella multitud y siguió paseando por el lugar, hasta encontrar un pasillo sin salida. Perfecto, simplemente. Se preparó para la diversión, y esbozó una sonrisa en su rostro, realmente con gesto psicópata. Su pelo rosa, el cual parecía rojo, le tapaba el ojo derecho, dejando al izquierdo con un aspecto siniestro, de color rojo. Caminaba lentamente. Al final aquel pasillo se transformaba en un pequeño circulo un poco más grande en el cual alrededor se concentraban los escaparates de las tiendas. También en las paredes habían estanterías, lo cual era perfecto para su primer número. Realmente iba a disfrutar con esto.

Apenas a dos metros de unas estanterías, estas volaron y cayeron detrás de ella, completamente destrozadas ahora por la gravedad, bloqueando la salida. Algunos trozos de madera salieron volando, pero estos se quedaron flotando en el aire. La gente empezó a gritar y ella, sin pensarlo dos veces, hizo que aquellos trozos de madera fueran lanzados directamente al cuello de 4 personas, la cual murieron decapitadas al instante. La sangre salía de sus cabeza, manchando el suelo con charcos de sangre. El resto del cuerpo se caía arrodillándose y cayéndose con la cara contra el suelo o simplemente se caían directamente inclinándose hacía alguna dirección. La gente gritaba con más fuerza y se metió dentro de las tiendas, de las cuales cerraron las puertas con algún que otro mueble y las bloquearon con escobas o cosas parecidas. Ya no quedaba nadie en aquel círculo, se habían escondido enseguida, pero el haber conseguido esas 4 víctimas hacía que explotara en una risa realmente perturbadora, que se podía oír incluso dentro e aaquellas tiendas. Realmente se iba a divertir aquel día.

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Mensaje por Sayoko Kitsame el Sáb Ago 09, 2014 7:17 am

El sol iluminaba aquella tarde como cualquier otra. El canto de las cigarras estaba presente, aun cuando si fuera otoño. Los árboles desprendían sus hojas de colores marrones y amarillas, llenando aquella ciudad de naturaleza. Por las calles volaban aquellas hojas, sin destino alguno, posándose sobre el suelo o simplemente chocándose con algunas que otras personas. El calor abundaba en la calle, pero aquel pequeño viento hacía que ese calor no fuera bochornoso y se pudiera andar con naturalidad sin sudar demasiado. El cielo estaba despejado, hacía un día maravilloso, pero hoy no estaba allí para disfrutar del paisaje e ir al bosque, si no para comprar unas cosas que tenía pendientes. Seguía sin tener hogar, pero aún así necesitaba algunas cosas, pues la ropa que llevaba puesta estaba demasiado sucia como para llevarla siquiera un día más.

Después de unas horas caminando, encontró el centro comercial . No sabía cuantas veces se había perdido, realmente tenía un mal sentido de la orientación, pues se perdía realmente fácil, en unos simples segundos podría no saber si estaba en la misma ciudad. Seguramente en cuanto entrara por aquellas puertas se perdería de nuevo entre las tiendas, pero esta vez eso no sería tan malo, pues tenía que explorar cualquier lugar en el que pudiera comprar ropa y que no fuera demasiado cara, pues no tenía bastante dinero y aún tenía que comprarse un apartamento.

Siguió andando por el centro, sorprendiéndose por las numerosas tiendas que habían por el lugar, pero no había nadada que le interesara, y lo que le gustaba siempre era demasiado caro. Caminaba por aquel edificio hasta que encontró un pasillo. No pasaría nada por pasar por él y ver que tiendas había, pensó, y entonces tomó aquel camino. Al final de este aquel pasillo se convertía en un círculo, como una pequeña plaza. Había una columna en el centro y tiendas al rededor. Ella entró en una de la parte derecha, la cual era de ropa, y se decidió a investigar que tipo de prendas había. Miró y se dio cuenta de que los precios eran buenos y las prendas también. Se debía que al encontrarse en un sitio tan cerrado habían bajado los precios y puesto rebajas. Cuando eligió ya 3 prendas, una camiseta, unos jeans y una falda, los gritos la alarmaron, avisandola de que algo estaba pasando allá fuera.

Dejó la bolsa en el mostrador y se acercó al escaparate para poder ver. Sin más, vio aquellos cuerpos en el suelo y las cabezas decapitadas. Algo realmente malo estaba pasando, y no se podía quedar de brazos cruzados. Antes de que bloquearan las puertas, ella salió y en frente de todos flores de cerezo la rodearon, y cuando estas desaparecieron en el aire lentamente, vieron como aquella niña delicada y arrogante se había transformado un aquel demonio, con el mismo aspecto pero con una túnica elegante, unas chanclas marrones en sus pies y unos ceurnos en su cabeza. Sus ojos demostraban que ra valiente, pues no dejaría que nadie le estropeara sus planes, menos cuando odiaba estar en sitios como este.

Se quedó a unos 5 metros de aquella chica, esperando algún ataque, con su arma preparada en sus dos manos, la cual había sacado del cinturón de su cintura. Era como una lanza con una cuchilla curva en la punta, algo un poco difícil de describir. Le apunta con ella, a la espera de lo que podría hacer aquella chica, a la que le parecía extraño que no llevara ningún arma y hubiera matado a aquellas personas. Seguramente sería un demonio, como ella, o algún ser parecido, y parecía disfrutar con la muerte.

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Mensaje por Chiyo/Ryo Hanashi el Sáb Ago 09, 2014 11:13 am

Las luces de las lamparas de aquel alto techo iluminaban la escena con esplendor. Ella se seguía riendo de una forma aterradora y malévola, y parecía que nada podría borrar la sonrisa de su rostro. El olor a sangre humano entraba por su nariz y hacía que quisiera saciar su sed de sangre aún más. Los humanos pagaran por ser los seres tan odiosos que son, que necesitan a alguien que sea más triste que ellos para sentirse mejor, pues a ella le pasaba lo mismo, pero parecido. Necesitaba a alguien más miserable que ella cuando se sentía miserable, y estos eran los humanos, que eran capaces de hacer cualquier crueldad por el poder o simplemente por diversión.

Le pareció raro que alguien se atreviera a enfrentarse a ella... pero para su sorpresa, no era humana. Su aspecto se lo demostraba, seguramente aquella persona era fuerte... perfecto, más diversión para ella. Ya tenía algo con lo que entretenerse aquel día. Paró de reírse y miró hacía la dirección de aquel demonio, con una sonrisa en su cara. Aquella chica sufriría su último día, pero antes de eso quería disfrutar la situación y hacerla sufrir poco a poco.

Uno de sus vectores recogió otro trozó de madera que había en el suelo y lo lanzó a la velocidad de la luz había aquella muchacha, apuntando a su brazo izquierdo, quién sostenía el arma. Sin brazo no podría atacar, ¿no? Esperaba que esa mujer supiera pelear bien, o si no no duraría ni un minuto. Aquel trozo de madera vieja parecía flotar solo en el aire, pues los vectores no se veían a simple vista. Cualquier humano vería que casi invisiblemente este avanzaba hasta aquella chica con cuernos en la cabeza.

Ella realmente en verdad no movía su cuerpo, pues sus brazos estaban caídos en sus dos lados, y sus piernas estaban normales, paradas ahí mismo. No le hacía falta moverse para atacar mientras tuviera aquellos objetos.  No planeaba acercarse a ella, pues si la mataba ahora mismo, estaba pelea no tendría diversión. Esperaba a ver como la sangre brotaría de su brazo y caería al suelo. No creía que fuera capaz de esquivarlo, con la velocidad con que aquel trozo de madera se dirigía hacía ella.

La gente curiosa miraba desde los escaparates, aterrorizados por aquella escena. Ellos no esperaban en absoluto que en aquel día tan tranquilo se encontraran con aquella escena tan aterradora, y que puede que no salieran de ese lugar ninguna vez más pues, cuando acabara con aquella chica, mataría humano uno por uno, saciando así su sed de sangre, aunque puede que después de acabar allí, se divertiría con las demás personas del centro, pues ese círculo no era el único lugar donde podía divertirse, podría ser solo el comienzo.

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