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En este mundo tan basto y próspero se encuentran todo tipo de cosas, todo tipo de historias y la nuestra se centra en tres ciudades que aunque parezcan totalmente diferentes tienen algo que las une desde su fundación. Todo comenzó hace cientos de años, cuando se fundó la primera ciudad: Shizuka Toshi, un lugar creado para que todos tipos de personas pudieran vivir en paz y armonía... Pero esto a ido cambiando con el tiempo, mientras las grandes ciudades fueron creciendo fue naciendo la corrupción en ellas. Los ideales con que fueron fundadas ya desaparecieron casi por completo y ahora solo queda ver qué hará la nueva generación para cambiar lo que las pasadas le hicieron a las ciudades que en algún momento llamaron "hogar".
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El límite [Priv. Kaguya]

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Vie Mayo 16, 2014 7:08 pm

Aquel niño entrecerraba los ojos intentando ver más allá de la oscuridad en el bosque, a pesar de que era medio día, no se veía a más de cien metros desde el límite que marcaba el comienzo de aquella inmensa masa de árboles. Había algo que le llamaba, algo de aquella oscuridad que le invitaba a ir, a descubrir nuevas e interesantes cosas, a sentir peligro... Realmente quería descubrir cuan reales eran las leyendas que se contaban de aquel lugar...

Olfateó el ambiente en busca de peligro, pero lo único que consiguió oler fue miedo de alguna persona que pasaba por allí, también pudo detectar a otra persona mintiendo, incluso olió el aroma del deseo carnal, tras eso dejó de olisquear el aire y se quedó pensativo un rato.

- La verdad... Prefiero arrepentirme de entrar, que arrepentirme de no haberlo hecho nunca... - Dijo por lo bajo para sí mismo. Entonces se puso un palillo en la boca y dio el primer paso que le permitiría descubrir los secretos del bosque, el lugar donde los árboles matan, donde el silencio se traga tus gritos, donde tu miedo se convierte en tu asesino y donde los rumores nacen.

Un lugar verdaderamente atroz

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Mensaje por Kaguya el Vie Mayo 16, 2014 8:20 pm

Hacía tiempo que visitaba los límites de la ciudad; no como muchos anhelando el alejarse, conocer otros lugares, no en absoluto, tenía todo lo que quería, lo que necesitaba y aún más allí; era el lugar dónde había nacido, y en el que no le importaba morir.
Sin embargo, había algo atrayente en la soledad del bosque, una soledad que desde las penumbras te acompaña con esa clásica sensación de estar siendo observado, y sin embargo, sin importar cuanto fuerces la vista, cuanto quieras obligarte a ver, estás sólo, no hay nadie más allí, nadie que pueda estar viéndote.
Nadie podría decir nunca haber sentido esa incómoda sensación en la que te sientes acompañado, cuando temes lo que pueda estar a tu lado en la oscuridad de tu habitación, o cuando caminas por una calle desierta y abandonada completamente; era ese tipo de sensación la que le transmitía aquél lugar, pero lejos de incomodarle, le atraía; quizás sólo esperaba descubrir que había alguien más allí, o simplemente se sentía a gusto notando claramente la presencia y compañía de la nada misma; no importaba realmente el motivo, sólo que iba allí, a escuchar el propio silencio, o lo más cercano a él que podía obtener, sentándose junto a un árbol, a menos incluso de un metro de aquél definido límite, adentrada en el bosque cual niño que apenas da un paso temeroso a un desafío y se mantiene cerca siempre para poder regresar.

Sin embargo, esta vez fue diferente, comúnmente sólo ella estaba allí, mas esta vez, alguien más pareció ser atraído por aquél bosque, alguien que ella contempló en silencio hasta que se dispuso a avanzar en las profundidades de él.
No deberías – Su voz sonó suave mientras se incorporaba, presurosa por alcanzar al contrario, alcanzando a jalar apenas su manga para llamar su atención y hacer que voltease a verle. – No deberías entrar ahí, podría ser peligroso para tí. – Repitió su consejo previo, observándole.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Vie Mayo 16, 2014 8:43 pm

Escuchó la voz y sintió el tirón de manga, volteándose hacia la persona que impedía su avance... Por unos segundos mantuvo una mirada asesina e intimidante hacia aquella extraña, sin dejar de mirarle a los ojos, cambió a una mirada normal. ¿Qué demonios estaba haciendo? Obviamente ella no podría saberlo, pero Anemoi odiaba con todo corazón que le cortaran el paso a algún sitio, mucha gente pensaba que estaba indefenso solo por ser un niño de quince años, pero él ya había matado a mucha gente a causa de sus trabajos temporales.

- ¿Por qué me dices eso? Agradezco tu consejo, pero ¿cómo sabes si es peligroso para mi si no me conoces? - Habló el chico echando un vistazo analítico a su acompañante, en unos segundos, guardó en su memoria todo sobre su físico, su ropa, su oscuro cabello... Nunca más se le olvidaría... Suspiró y giró su cabeza hacia el interior del bosque, el ambiente se había roto a causa de la interrupción y realmente ya no sentía ninguna llamada.

- Pues has estropeado mi ambiente de entrada, ¿qué piensas hacer ahora para entretenerme? Por fin había encontrado algo interesante que hacer... - Dijo mientras se volvía a girar hacia la humana con una expresión de frustración. Días atrás había pensado en volver a mudarse de ciudad, y quería dejarla a lo grande, pero en ese momento recordó lo que decía la gente, "Nadie puede salir de la ciudad..." Miró al cielo.

- Quizás seas tu lo que me impida salir de la ciudad... - Dijo para si mismo de una forma casi inaudible.

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Mensaje por Kaguya el Vie Mayo 16, 2014 9:51 pm

Mantuvo la mirada contraria de forma serena, seria, sin inmutarse siquiera por lo amenazante de aquella; no era que no hubiese visto ya más de una vez aquél tipo de mirada, pero aun así no era eso algo que le molestara o incomodara como a otras personas; simplemente, parecía no entender el sentimiento que podía llegar a estar expresando tal tipo de mirada.

Tal vez, no me he expresado debidamente; acaso no ha oído lo que dicen del lugar, no parece ser un lugar seguro – Se apartó tan sólo un paso del contrario; incluso cuando no lo parecía estaba atenta a su actuar – ¿Qué ocurriría si se pierde allí? – Negó con la cabeza – No parece ser una buena idea…

Llevaba un saco celeste y blanco que le quedaba un poco largo, unos pantalones cortos negros, que apenas pasaban bajo sus rodillas, y una remera un poco corta blanca con flores negras y celestes, combinado todo a la perfección. Sus prendas y cabello se movían sutilmente a cada movimiento que daba e incluso así cuando inclinó un poco su cabeza al escuchar uno de los comentarios contrarios.
¿Su ambiente de entrada? – Lo cierto era que, quisiese o no, Kaguya verdaderamente no lograba entender a qué se refería o qué intentaba pretender, ¿qué era lo que había estado pensando ese individuo? Pues a fin de cuentas no le importaba, sólo se detuvo en el hecho de que, al parecer, ahora pretendía tomarle como una especie de atracción – Yo, lo lamento – Se inclinó leve acompañando con tal movimiento sus palabras de disculpa – Nunca creí que fuese a causarle gran inconveniente… Pero incluso si quisiera reparar mi error, al parecer el daño ya está hecho y a decir verdad, no hay nada que se me ocurra pueda compararse con la adrenalina de hacer algo que para muchos esté prohibido… - Se encogió de hombros a la vez que llevaba una de sus manos a cubrir su boca casi en expresión pensativa. – Tal parece que he hecho algo indebido; eso me pasa por meterme en asuntos de desconocidos sin su permiso – Casi parecía pensar para si misma observando el bosque un instante – Pero si quiere salir de la ciudad, sería más fácil intentarlo por la puerta de entrada ¿No cree? – Sabía que el abandonar esa ciudad no era tan fácil, al menos para la mayoría, pero fuera de eso, jamás había pensado siquiera en hacerlo.

¿Cree que pueda compensarle por mi intromisión de algún modo?

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Sáb Mayo 17, 2014 6:32 am

Aquella mujer le estaba tratando de usted, lo cual molestaba al albino un poco, siguió moviendo el palillo de lado a lado de la boca mientras escuchaba atentamente las palabras de aquella extraña.

- ¿La puerta principal? Cuan aburrido... - Dijo desviando los ojos a la derecha, debido a que estaba recordando como era ese lugar. Luego de ésto se giró y se movió rápidamente a unos metros de la mujer. - Quiero un combate contigo, sé que no eres una simple mujer indefensa, ni si quiera te inmutaste con la mirada que te eché al voltearme, una persona normal se habría asustado, así que no intentes engañarme, solo voy a poner una norma, está prohibido matar al otro, recuerda que es solo un combate para entretenerme, por cierto, mi nombre es Anemoi, y no hace falta que me trates de usted, tengo quince años. - Dijo para luego poner una mueca desafiante y burlona. - Bien, espero que puedas darme el entretenimiento que busco. - Tras decir ésto se puso en una posición de defensa muy básica, quería hacer que la extraña pensara que tenía ventaja y que el chico no sabía pelear bien, así que ni usó movimientos de pie ni nada por el estilo, simplemente se quedó en el sitio esperando a su contrincante.

Algo en esa chica no estaba del todo bien, definitivamente tenía una gran fortaleza mental, Anemoi no se había encontrado a muchos humanos con tal decisión. Así que le pareció de lo más peculiar, por eso mismo había comenzado la batalla, quería ver hasta donde sería capaz, si es que aceptaba el reto, porque simplemente podría decir que no, aunque Anemoi tenía algunas formas de comenzar la pelea aunque eso ocurriera, realmente estaba todo pensado.

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Mensaje por Kaguya el Dom Mayo 18, 2014 12:04 am

Ella le siguió con la mirada todo el tiempo, al menos mientras oía las palabras que el contrario le dedicaba, pues una vez le hubo oído por completo, no pudo evitar cerrar sus ojos soltando una suave pero sonora carcajada.
- Veamos, veamos... Me asustan muchas cosas, pero ¿Una mirada? Una mirada no puede hacer daño alguno ¿No crees que sería algo absurdo temer a una cosa como esa? Tienes ideas muy extrañas. Además; aunque no seas más que un niño suenas a un viejo gruñón completamente aburrido de su vida cotidiana. - Decía aquello con total naturalidad, de modo distendido, acercándose a un tono inocente y infantil, pero sin llegar a tal.

Observó un instante por completo a su retador; ¿En verdad pretendía iniciar una pelea con ella sólo así? Kaguya debía admitir que, tan solo por eso, ya resultaba de por sí alguien curioso; y por la actitud que llevaba, y sus palabras, no le costaba adivinar que era mejor de lo que pretendía ser.

- ¿Siempre eres así de impulsivo e imprudente? Puedo complacerte en eso, y no te preocupes, no tendría intenciones de matarte, no me gustaría hacerle eso a alguien, menos sin motivo, pero eso si, no me responsabilizaré tampoco si alguien nos vé. - Volteó un instante tomando una cinta con la que recogió su cabello en una coleta baja, y esbozó una amplia sonrisa - Pero agradecería si al menos finges tomarme en serio - Mencionó a causa de que en todo ese tiempo realmente no había dado indicio de tomar realmente una postura de pelea como era debido; y no era que ella tuviese tampoco la mejor, por el contrario, muchas veces sus movimientos eran descuidados, improvisados o incoherentes incluso para muchos, pero era aquella su ventaja: Su rápida mente que lograba librar toda situación de forma improvisada y sin necesidad de lógica o plan alguno. Claro que, librando eso, por supuesto que tenía cierto "entrenamiento", estilo y técnica bien asimiladas, solo que, un desvío ocasional no daña a nadie...

Aguardó entonces alerta por las reacciones del contrario; no tenía intención tampoco de tomar una falsa ventaja o acudir en iniciativa a tal lucha.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Dom Mayo 18, 2014 7:51 am

Una sonrisa cada vez más amplia se dibujaba en el rostro de Anemoi mientras aquella mujer hablaba. Si trataba de molestarle con aquellas palabras, lo estaba haciendo muy mal.

- Quizás sea un viejo gruñón como tu dices, pero lo que sé es que soy alguien desconocido para ti, y si no te paras a pensar que puede hacer algo que no conoces, y te dejas engañar por las apariencias, eres realmente idiota, y por cierto, lo de la norma de matar al rival, no lo decía por ti, quizás necesites recordarmelo de vez en cuando durante la pelea. -

Después de hablar, Anemoi hizo el gesto de lanzar algo hacia su rival, pero los hilos metálicos eran tan finos que casi ni podían verse. Realmente no eran para atacar a la extraña, más bien era para tener una forma de transportarse rápidamente por el campo de batalla sin que se supiera que lo hacía a través de la electricidad, pues si no utilizaba un medio conductor, se verían los rayos, delatando así su poder. Cosa que no quería. Además, sería divertido ver la reacción de su contrincante ante el lanzamiento.

Una vez los hilos metálicos habían caído en el suelo, algo separados entre sí, Anemoi comenzó a correr hacia la chica, no tenía intención de golpearle, sabía que lo de la postura para pelear no había colado, por lo que, iba a luchar torpemente, era una mujer bastante lista, por lo que había podido llegar a observar, así que primero tenía que acabar con sus creencias, ya luego vendrían los golpes, y por último...

Cuando ya estuvo lo suficientemente cerca, Anemoi lanzó un puñetazo muy predecible hacia la cara de la fémina, mientras analizaba las opciones. Si le golpeaba, posiblemente sabía que Anemoi no se estaba tomando en serio esta pelea, por lo que éste aprovecharía esa creencia para luego darle un buen puñetazo. Por el contrario, si lo esquivaba y quizás el chico era golpeado, su plan habría comenzado.

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Mensaje por Kaguya el Vie Mayo 23, 2014 8:56 pm

- ¿Quién dijo que pueda dejarme engañar? Las apariencias no engañan, solo no muestras a simple vista toda la realidad -Su actitud era tranquila, no sólo eso, relajada, cual niña que habla sobre las reglas de un entretenido juego; absolutamente opuesto a lo que podría esperarse de alguien que hubiese recibido tales palabras que se asemejaran a incluso a una amenaza de muerte.

En el momento en que hizo amague de tirarle alto, una leve alerta se formó en ella, más sabía bien aguardar los momentos indicados, y ese acto no iba dirigido a ella, pero entonces ¿A qué?... ¿Sólo le probaba o había algo más? Había tenido una leve impresión, pero no suficiente como para descifrar de qué se trataba.
- No hay tiempo de recordatorios cuando debes defenderte y luchar. - Comentó Kaguya en un tono casi "juguetón".

En cuanto el contrario se adelantó, lanzando un puñetazo hacia ella, llevó su izquierda a interponerse entre su propio rostro y el puño contrario, deteniéndole a la vez que devolvía la fuerza del impacto hacia su atacante al acompañar este con un movimiento y firmeza precisos, y con su otra mano alerta por si debiere atajar otro golpe en aquél corto periodo de tiempo que duró el contacto.

Atinó a retroceder, saltando un par de pasos atrás; era flexible y rápida a causa de su propia complexión física, sin embargo, también podía ser de esas personas que, plantadas en un lugar, no importa que tan rudo o fuerte fuere quién lo intentase, nadie lograría moverle.

No bajaría la guardia, no era de las personas que se confiaran, sin importar que el contrario no estuviese dando lo mejor de sí, o que fuese una presa fácil de vencer, y en este caso, suponía de alguien que podía estar por ahí retando individuos de la nada, que era más bien el primer caso.

Dedicó una mirada a su alrededor; tal vez mejor era guiarle a un panorama "más indicado", un lugar dónde pudiese darse una propia ventaja, pero aún no, primero tenía que evaluar la forma de pelear el contrario, por lo que se aproximo tomando carrera hacia este, amenazando con lanzarle un puñetazo, sin embargo, en el último momento, sin dejar de mantenerse atenta y en guardia, se desvió suficiente como para inclinar su cuerpo y lanzarle una patada alta; un movimiento que si bien fué rápido, no tanto como para demostrar realmente cuan capaz era de reaccionar y cambiar de una a otra posición y movimiento.


u,u:
Perdón tanta demora; ¡me había secuestrado la Universiad! XD

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Sáb Mayo 24, 2014 4:42 am

Anemoi observó todos los movimientos de aquella mujer, mientras respiraba profundamente, todos esos movimientos se irían almacenando en su cerebro, cómo empezaba a realizar el movimiento, que velocidad llevaba, cómo lo utilizaba... Por desgracia para la extraña, una técnica no funcionaría dos veces contra él.

El chico vio a la extraña dirigirse hacia él a bastante velocidad con el puño en el aire, pero éste no estaba tan firme, ¿pretendía golpearle con otra parte del cuerpo? Anemoi se mantuvo sereno y observando cada detalle de lo que hacía la contraria, cuanta más información, más fácil sería al final.

Entonces lo hizo, la mujer se desvió y lanzó la patada a la altura de la cabeza del Relámpago, el cual, por un momento aceleró su propio cuerpo con electricidad sin dejar que la enemiga viera que era a causa de ésta para observar todo mejor. Giró la cabeza y miró la pierna de la chica, que se dirigía lentamente hacia él, ¿ella tampoco iba en serio? ¿Qué clase de patada era esa? Entonces volvió a su posición y se dejó golpear mientras observaba a la muchacha a los ojos, esos ojos tranquilos pero algo curiosos..

Salió volando mientras giraba en el aire hasta caer en el suelo, prácticamente ileso, ella también le estaba analizando. Ella estaba haciendo lo mismo que él, o eso parecía, pero no le revelaría nada de importancia a la enemiga. Entonces sonrió de espaldas a la chica. Era su mente contra la de ella, no tanto como un combate físico, era un combate psicológico. Entonces cambió la expresión totalmente y se puso a llorar adrede.

- ¡AHHH! ¡Nunca gano ningún combate! ¡Soy tan inútil! ¡No sé ni para que me esfuerzo en retar a tanta gente si siempre me dan palizas! - Dijo imitando perfectamente el sentimiento de rabia. Entonces miró a la mujer con un rostro furioso. - ¡YO SOLO QUIERO GANAR UNA VEZ! - Gritó mientras las lágrimas caían por sus mejillas. - ¡TU PARECÍAS LO SUFICIENTEMENTE DÉBIL UARGGHHH! - Gritó de nuevo para después lanzarse a la enemiga dando puñetazos sin sentido.

Spoiler:
No te preocupes, los estudios van primero ^^

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Mensaje por Kaguya el Dom Mayo 25, 2014 8:44 pm

Quizás en el fondo no se esperaba el golpearle, incluso cuando podría haberlo predicho con notar la falta de reacción apropiada en los movimientos del contrario, no había tenido aquella intención: la de defenderse o evadirle. Por mera reacción, en cuanto recuperó su postura con ambos pies en el suelo pegó un par de cortos brincos, casi a modo de festejo por haber dado en el blanco.

No obstante su sonrisa se borró en poco tiempo, al preciso instante en que escuchó lo que el contrario decía, y su expresión se tornó por igual infantil - No es justo - Le reprochó cual niño - No soy fuerte, y si me dejo ganar no tendría sentido, así que no es justo -En un instante aquél chico había tocado el punto perfecto para combinar aquella niña inocente e ingenua que le obligaba a creerle, sentirse mal por el contrario y reprocharle el hacerle sentir culpable, y aquella mujer manipuladora, y perspicaz que bien había aprendido aquella regla de "Nunca te fíes de nadie, siempre alerta, siempre lista, porque incluso tus compañeros pueden ser tus enemigos", que tanto le habían dicho inútilmente sus compañeros que, bien sabían, no le traicionarían nunca.

De ese modo, la expresión en su rostro parecía a punto de acompañar en lágrimas al niño, mientras que su postura y concentración se mantenían igualmente alertas mientras procuraba evitar los golpes, fuese atajándolos o evadiendo, y retrocedía con ello paso a paso hacia los árboles a su espalda. Sus movimientos eran gráciles, y bien podría estar tanto danzando como peleando. No volvió a atacar, de momento no era su plan; primero quería ver hasta qué punto podría atacarle sin razón, y, por si era necesario, se aprontaba a esquivar algún golpe, fuese hacia abajo, los lados, o con la ayuda de alguno de aquellos árboles que tenía por entonces más cerca de sí, pues retrocedió hasta tenerlos a la distancia perfecta para no ser acorralada, pero que tampoco fuesen un adorno más del panorama, sino que poder reaccionar con su ayuda.

-No eres una persona agradable si me hablas así - Se quejó mientras estaba aún en movimiento.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Lun Mayo 26, 2014 5:01 am

- ¿Agradable? - Miró hacia los ojos de la contraria, la cual se movía bastante, y eso ayudaba a Anemoi, el cual iba reteniendo absolutamente todos sus movimientos, por leves que fueran.

Entonces pisó uno de los hilos de metal y se transportó detrás de la extraña, prácticamente a la velocidad del rayo, propinándole un fuerte puñetazo, para luego volver a su posición original en un instante sin haber dejado rastro eléctrico por ningún lado. Luego de ésto dio un salto hacia atrás y se quedó mirando a su adversaria con cara de sorprendido.

- Pero... ¿Qué has?... quiero decir... ¿Te has golpeado a ti misma? No lo entiendo, antes dijiste que dejarte ganar no tendría sentido, además, ni si quiera te he visto moverte, ¿cómo? - Imitó un rostro que busca la comprensión, mientras miraba de arriba a abajo a su enemiga, aparentemente buscando el cómo fue golpeada. - ¿Te burlas de mi? ¿Tan débil soy que hasta te burlas de mi? Eres despreciable. -

Sus ojos se sombrearon y volvió a correr hacia ella para darle un puñetazo, de nuevo, muy predecible, ésta vez al estómago. Anemoi se había dado cuenta de que se estaban acercando mucho al bosque, y el chico no quería incendiarlo por accidente, fue por eso que golpeó a la mujer, para detener su avance, aunque lo aprovechó para intentar crear algo de confusión en su mente, realmente le estaba costando.

Ahora que lo pensaba, la contraria no había usado ningún tipo de arma, ¿realmente iba a pelear solo con sus puños? Aunque cualquier tipo de arma humana era prácticamente inútil si Anemoi la veía, las balas le atravesarían sin dañar su cuerpo, y las armas blancas más de lo mismo, aunque con armas blancas el chico tenía ventaja, puesto que suponía un acercamiento cuerpo a cuerpo, es decir, el oponente acabaría frito.

Mientras el chico seguía corriendo hacia la chica con un rostro lleno de rabia, por dentro no podía sentirse mejor, era una de las peleas más interesantes que había vivido hasta el momento, así que en lo profundo de su mente, se lo agradeció a aquella mujer.

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Mensaje por Kaguya el Miér Mayo 28, 2014 6:24 pm

En cuanto sintió aquél golpe dejó escapar un quejido suave, tropezando un poco – Eso dolió – Se quejó levantando la vista al contrario que insinuaba no haber tenido nada que ver – No te burles, sé que fuiste tú – Su voz sonó por un instante como si fuese a hacerle una especie de “berrinche” allí mismo. Llámesele instinto, intuición femenina, o como prefieran llamarle, incluso si carecía de motivo aparente, estaba segura de que aquél chico era el responsable, incluso si pretendía no saber lo que había pasado, y por consiguiente, ¿Eso significaba que estaba actuando?; no podía saberlo a ciencia cierta; siquiera estar completamente segura de que él había sido el causante, pero lo más razonable de creer era que de algún modo le había golpeado y por ende era lo que creería, no perdía nada si se equivocaba, en cambio, sí estaría más segura si estaba en lo cierto, si pensaba lo contrario y erraba, podría significar su derrota.

Dejó que diese en el blanco aquél golpe al tiempo en que meditaba la situación. ¿Cómo debería proceder a continuación? No podía darse el lujo nunca de actuar a la ligera, si el chico había sido el causante de lo de hacía momentos, tenía que averiguar el cómo, por más sutil que fuese el modo.

Hizo un movimiento torpe, lento, por sujetar la muñeca del contrario una vez la hubiese apartado de ella, y le empujó a un lado, jalándole lo suficiente como para hacerse de tiempo. Se apresuró, aunque no del todo hacia un árbol cercano, y de un par de saltos trepó hasta una rama en él, acabando sentada en ella y parándose con cierta rapidez sobre esta. Desde ese punto, podía observar mejor el lugar, fijando la vista en cada árbol contrario, y en cada lugar, sin perder claro de su panorama visual a su contrincante. Una amplia y natural sonrisa estaba dibujada en sus labios mientras sus ojos recorrían el panorama como si simplemente se estuviesen deleitando con el paisaje.
Tomó una de las ramas más cercanas que poseía y se la arrojó al contrario – Lo siento arbolito, espero que no quieras dejar de darme sombra después de esto, ni pienses de mí que soy una mala chica. – Dijo en tono bajo y lento mientras lo hacía, justo antes de gritarle al contrincante llevando ambas manos a su boca a modo de altavoz – ¡No te muevas!

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Mayo 28, 2014 6:53 pm

¡Contacto! Perfecto, Anemoi aprovechó el golpe que aquella mujer encajó para analizar sus latidos, lentos, tranquilos, nada había cambiado, además, consiguió leer algo de su electricidad cerebral, aunque muy poca cosa, llegó a encontrar su nombre pues es lo más fácil de hallar y justo lo que viene después, su procedencia, aunque algo estaba mal con ésta y tampoco pudo leer demasiado, entonces sintió el empujón y frenó sutilmente la velocidad que la contraria le había dado para luego girarse a observar a la mujer con un rostro neutral, tirando un poco a lo rudo, observando las acciones de la chica, la cual se había subido a un árbol.

* Electrocutarte sería tan sencillo... Provocar arritmia en tu corazón y verte revolcándote en el suelo, sufriendo un dolor punzante, para luego sentir como lentamente cada parte de tu cuerpo deja de funcionar, hasta que estés a punto de desmayarte, me pregunto si entonces tu mirada mostraría algo más que serenidad. Una pena que no sea de esa clase de personas. * - Pensó Anemoi mientras daba por hecho que algún árbol acabaría incendiado y veía como una rama se dirigía hacia él, seguido de una orden de la contraria.

- Vale. - Dijo el chico dejando que la rama le golpease en el hombro y rebotase al suelo sin reacción aparente. De todas maneras se acercó a la rama para inspeccionarla sin bajar la guardia, manteniendo vigilada a la extraña y estando preparado para actuar en caso de que alguna artimaña estuviera pegada a la rama, como un explosivo o algo así, aunque no descubrió nada. Tras ésto la lanzó lejos de la muchacha para asegurarse. Luego miró de nuevo a la mujer.

- Cuan útil, me esperaba algo más la verdad. - ¿Quizás estaba pensando en lanzarle otra rama ésta vez con un explosivo o alguna otra trampa? Anemoi se fijaría en todos sus movimientos por mínimos que fueran mientras se acercaba lentamente a su posición.

- No sé quien te ha hecho así, pero tu conciencia está hecha añicos, si es que aún tienes... - Hablaba mientras andaba. - Supondré que perteneces a alguna mafia y que eres la manipuladora de turno, si me equivoco por favor corrígeme, Kaguya. - Le brindó una sonrisa imitando la de la mujer. Esto era lo único que había podido obtener de su mente calmada, si hubiera conseguido agitarla y hacerla dudar, habría sacado más información, y podría haber seguido jugando al "adivino" pero eso era todo. Simplemente se limitó a seguir andando hacia adelante.

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Mensaje por Kaguya el Jue Mayo 29, 2014 7:34 pm

Tampoco decía que te dejaras golpear, tonto. – Por un momento había pensado que alguien más se acercaba, y estuvo a punto de hacer algo para evitarlo, pero así cómo se acercaban, se alejaron antes de llegar; sin duda ese no era un lugar demasiado transitado por los ciudadanos, para su fortuna al menos.

¿Hacerme?... Y… ¿A qué llamas mi conciencia? – Preguntó con desconcierto, como si no entendiese a qué se refería con aquello, sin embargo, había algo más, ¿Acaso pensaba ponerse serio en la pelea entonces? Tal parecía que así sería, y ella no podría quedarse atrás…
Arrojó un par de ramas más, sin embargo, no al chico sino a los lados de dónde las había arrojado antes, como si jugase, dejando escapar una fuerte risa a la vez que oía las “deducciones” que aquél le ofrecía. Dio un par de saltos en aquella rama y tomó impulso para sujetarse de la rama más cercana del siguiente árbol. – Nada mal, nada mal; aunque no es del todo acertado. – Se sentó en aquella rama – Y yo sólo les aconsejo en algunos planes, pero ¡Shhh!, debes guardar el secreto ahora – Llevó el índice a sus labios cuando dijo aquello en señal de silencio, y volvió a levantarse. Las hojas caían con cada uno de sus movimientos de aquellas ramas, y en la que estaba se movía peligrosamente, por no ser demasiado resistente, pero, para su fortuna, ella era suficientemente liviana como para que la soportara.

Ahora tú deberás contarme un secreto… y decirme cómo has sabido aquello. – Claro que en cierta forma le había sorprendido y dado algo de curiosidad el hecho de que conociese su relación como miembro de la mafia, pero incluso deseando averiguarlo, debía tener también otras cosas en mente. Sacó una pistola al momento en que el contrario se hubiera acercado suficiente, sin embargo, en vez de apuntar a este, apuntó directo a dónde nacía la rama en la que se encontraba entonces, quebrándola por completo y precipitándose hacia el piso, sin embargo saltó con tiempo preciso de amortiguar la caída. – Lo siento arbolito, tenía qué. – Volvió a “disculparse” sin perder la atención que había fijado en su contrincante. A su alrededor hojas y ramas se extendía por el suelo de lo que se había vuelto su campo de batalla, y tenía en mente utilizar los cambios de estas, sus sonidos o movimientos, para percibir con mayor exactitud o al menos logar hacerse una idea del modo en que el contrario pretendía pelear.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Vie Mayo 30, 2014 8:27 am

Anemoi no dijo nada, se limitó a seguir caminando en dirección a Kaguya sin quitarle el ojo de encima. A su vez, unas nubes de tormenta empezaron a cubrir el lugar mientras la enemiga seguía lanzando ramas sin destino aparente, aunque ésto al chico le daba igual.

El muchacho elevó sus brazos apuntando a la mujer con las manos abiertas, acercándose cada vez más, sin cambiar de expresión.

- Está bien, tienes un muro mental increíble, ya dejaré de intentar hacerlo añicos, así que pasemos a lo interesante pues, ahora cuando te toque, morirás un poquito, ¿vale? Así que no huyas o algo por el estilo, solo lo harías algo más complicado para mi, y no quiero incendiar todo ésto ¿sabes? - Hablaba mientras se encontraba cada vez más cerca de Kaguya. - Te quedarás inconsciente y yo seguiré mi camino hacia el bosque, me encontraré con lo que me tenga que encontrar y saldré de aquí, ya sea vivo o muerto. - Siguió hablando.

Cuando estuvo a unos pocos pasos de ella, Anemoi se paró y miró a su rival, con una mirada vacía y sin brillo, casi daba frío mirarle a los ojos, acompañados con una sonrisa serena.

- Quiero ver el momento en el que tus ojos muestren algo más que tranquilidad, antes estuve pensando en una manera de conseguirlo, y quizás la lleve a cabo, aunque no sea mi estilo. - Dijo para luego volver a ponerse a andar.

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Mensaje por Kaguya el Dom Jun 01, 2014 12:27 pm

Lo lamento, no eres un mono, así que no puedo tenerte miedo – Literalmente, se refirió a aquellos animales que, fuese miedo, desagrado, o cualquier otra reacción la que le causasen, se asemejaba mucho a ello; sin embargo, no temía a ciertas cosas “normales” que otros podrían temer, o al menos su forma de temor no era la misma que la de la mayoría de las personas, quizás, porque no veía gravedad en situaciones que otros sí.

Algo le decía que si apuntaba al contrario con su arma no le haría tanto daño como podría ser con una persona normal, pero no correría el riesgo, y por si acaso, miró su arma y apuntó, primero hacia arriba, luego a su contrincante, disparando ambas veces, la segunda con precisión al brazo del contrario, si lo esquivaba, la bala rebotaría en el suelo. – Yo creí que morir era todo o nada ¿Hay otra forma acaso?... No, no deberías hablar tan a la ligera de eso, además, muerto ya no sales. – Mencionó mientras hacía tales movimientos, respecto a sus palabras. – No deberías jugar con las personas, puedes lastimar sus sentimientos, y a mí que casi me haces creer que te había hecho sentir mal… – E, irónicamente, no mentía al respecto.

No era la primera vez que se encontraría en una “situación peligrosa”, sin embargo, su noción del peligro no era la de alguien normal, y debía admitir que en aquél momento se estaba divirtiendo de un modo poco común para ella. Se había ubicado de un corto salto en el centro de la rama, confiaba en que esta le diese al menos el tiempo suficiente para acertar un buen golpe en el lugar preciso, si pisaba allí, le retendría, e incluso si era tan bueno como para alejarse conseguiría aquél leve segundo que le hacía falta para reaccionar y atinar un golpe. Y si sólo esa rama no le daba tiempo suficiente, sí lo haría la que ahora estaba cerca de caer justo por encima suyo. De alguna forma, ambos tenían una oportunidad para atacar, y si se centraba en el ataque, tampoco podría esquivar debidamente, pero por entonces, le bastaba con poder llegar a una situación de empate si se daba el caso, y por supuesto, con que no le viesen pelear si es que alguien se acercaba allí, sobre todo sus compañeros; no le gustaría que se entrometieran, o le dijesen algo luego, ni mucho menos tener que dar explicaciones incluso sin que llegasen a ser necesarias; eso, era algo que le mantenía alerta, como si en verdad se estuviese escondiendo o haciendo algo malo.

Supongo que no serviría de nada rendirse ahora, o mejor aún, proponer declararlo como un empate ¿O sí?

Un segundo, no, menos, para reaccionar, y sería suficiente, un descuido, una distracción del contrario, y podría tomarle desprevenido, incluso si debía hacerle creer que había perdido completamente.

Usser (?):
Lo lamento, ya sabes, tengo pruebas y más pruebas y no tengo casi tiempo libre -En verdad no lo tengo, pero me lo hago a prepo XD-

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Dom Jun 01, 2014 4:32 pm

- ¿Monos? Jaja. En fin, supongo que cada mente es un mundo diferente, con rima y todo, jeje. - Un rayo cayó cerca de allí, las nubes de tormenta se habían apoderado del lugar, invocadas por Anemoi.

El chico vio perfectamente como le disparaba, aunque no hiciera falta, puesto que su cuerpo, por mero acto reflejo, dejó pasar la bala a través de él transformándose en electricidad. - Woops, por fin me disparas. - Sacó la punta de la lengua mientras miraba hacia arriba preguntándose si la enemiga pretendía hacer algo con la bala lanzada hacia arriba, aunque de eso se preocuparía más tarde. Luego bajó la mirada para observar todas las maniobras de Kaguya.

- Okay, okay, ya me da igual incendiar todo ésto, y supongo que tras dispararme descubriste cual era mi poder, y si aún así tampoco los rayos y la extraña tormenta que ha llegado de repente no te lo han aclarado, supongo que ésto lo hará. - Apuntó con el dedo, hacia la cabeza de la mujer mientras detenía su avance quedando a casi cinco metros de la chica, entonces disparó un rayo que se dirigía a toda velocidad hacia Kaguya. - Yo también se atacar a distancia... Je je. - Dijo antes de meter sus manos en sus bolsillos para sacar de ellos varias varillas afiladas de plata, el mejor metal conductor de electricidad existente.

- Una varilla fallará, la otra corregirá su error y la última te dará. ¿Sabes por qué? - Preguntó a la vez que lanzaba una de las varillas hacia la chica y varios rayos empezaban a caer peligrosamente cerca, llegando a incendiar varios árboles en la distancia, sin patrón aparente.

- En fin, solo espero que tu cuerpo sea algo resistente al calor. -

Spoiler:
Va va xD que no pasa nada, ánimo con tus exámenes! >:3

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Mensaje por Kaguya el Sáb Jun 07, 2014 8:04 pm

Ladeó la cabeza a un lado un poco, como si se preguntara qué podía hallar de gracioso al tratar de los monos.

-Es bueno saber que no puedo lastimarte con esto ¿Sabes? tengo muy buena puntería, pero soy un poco torpe, y a veces se me disparan solas; ojalá hubiera tenido esa habilidad cuando me disparé a mi misma. Mira, aún me ha quedado una marca justo por aquí, aunque ya casi ni se vé. - Levantó un instante, fugazmente, la musculosa que llevaba, claro, sólo hasta dejar ver las lineas de las primeras costillas; por supuesto, era una novata disparando balas que no eran reales por entonces.

Por supuesto que había olido algo extraño hacía suficiente rato, no obstante, aquél rayo que le arrojó le tomó suficientemente desprevenida como para casi hacerle caer. - Pensar que casi logras que vaya a consolarte por sentirme culpable, hasta que volviste a pretender atacarme, he de haber quedado como una tonta.

Mantuvo sus ojos en cada movimiento del oponente, aún pensando, si usaba algún tipo de carga eléctrica, debería apostar todo a cualquier material aislante que se sirviese, eso debía tenerlo ya por seguro.

-Me lo dirás si no lo sé - Cuestionó concentrándose en predecir la forma en que arrojó aquella primer varilla, disparando a un lado de forma tal que la simple vibración hizo que la rama cayese en el tiempo exacto para interponerse ante dicha varilla, al menos un poco, y para darle tiempo suficiente de esquivarla con una distancia prudencial.

"El hombre es el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra" y ella no podía darse tal lujo; si no se acercaba más, tendría que darse por su cuenta una propia oportunidad.

De improviso miró alrededor los árboles -Eso no está bien, les haces daño - Se quejó Kaguya volviendo la vista al contrario, con un tono que pretendía ser una mezcla entre pena y reproche... - Además... El frío es más lindo; como el invierno, y la nieve.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Dom Jun 15, 2014 5:13 am

Apareció tras ellas tomándola de los hombros, dejando tras de sí un veloz rastro eléctrico.

- A mi también me gusta la nieve y el frío, pero la electricidad es tan sutil y se mueve con tal gracia que me enamora de igual manera. - Dijo clavando la segunda varilla en el suele que se encontraba debajo de él, formando una linea recta con la otra varilla, la cual había caído no muy lejos de allí. Para luego dar un pequeño calambre a Kaguya y saltar a algunos metros de distancia de la misma.

- Quizás te preguntes por qué no acabo contigo si me puedo mover tan rápido, pero eso tampoco te lo voy a contestar, jeje. - Dijo a una distancia prudencial a la vez que sujetaba la última de las varillas de plata, apuntando con la mirada a Kaguya. - Fue bastante divertido intentar mis juegos mentales contigo, no te voy a engañar, quizás hasta te compre un helado o algo, ¿qué les gusta a los mayores? - Decía mientras esperaba algún movimiento por parte de la contraria.

Cuando Anemoi lanzara esa última varilla, el terreno estaría completo, y los truenos se apoderarían del lugar, chamuscando todo a su paso, evitando la salida y la entrada, en un último aliento de la naturaleza, todo caerá.

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Mensaje por Kaguya el Lun Jun 23, 2014 12:11 am

Se inclinó hacia delante al momento en que presintió dónde aparecería, aunque su reacción fue continua a sentir que le tomaba por los hombros; no había sido tan rápida, pero el saberlo ahora le facilitaría al menos un poco las cosas. Arrojó una patada hacia atrás, aunque apenas llegó a rozarle antes de sentir el pequeño calambre que le produjo; no había sido una mala idea de parte de aquél individuo, debía admitir que tenía un buen estilo.

Realmente, no me lo preguntaba; de otro modo parecería que me queje por ello, y no es algo que tenga en mente hacer; después de todo, ha resultado muy divertido de momento. – Se volteó hacia Anemoi, viéndole con cierta fijeza – Si hablas de “mayores” así, tal pareciera que me tratas ya de vieja.

Bien; por su mente pasaron una serie de ideas en orden que se dedicó a repasar y ejecutar en cuestión de segundos. En un breve instante se sacó la campera que llevaba y la enrolló cubriendo por completo la varilla de plata que tenía más cerca suyo; era un material suficientemente aislante para que sirviese por un rato con las “capa” y el volumen en que había quedado, era eso o un zapato, pero con sus plataformas, en definitiva no le sería ventajoso andar cojeando mientras, y descalzarse no le resultaba la mejor idea. Ya que aquél individuo no era una persona normal, al parecer se vería en la necesidad de improvisar. Tomó una gomita de cabello y la aseguró en el gatillo de su arma al tiempo en que la recargaba; luego lo arrojó con precisión para que se enganchase desde una rama y comenzara a disparar sin dirección precisa. Tal vez su oponente no debiera preocuparse por las balas, pero ella sí, de modo que si quería predecir sus movimientos debería atender también al ritmo de los disparos de aquél arma tanto como ella, o incluso más.
Se aventuró a correr hacia Anemoi de forma zigzagueante, irregular, aunque no menos predeterminada, sabía cómo evitar las balas, al menos en un 90% de probabilidades, no era que no gustase de hacer aquél tipo de cosas de vez en cuando.
Finalmente en cuando estuvo suficientemente cerca se detuvo en seco; justo a tiempo, y lanzó una patada baja de llano con la planta del pie, era lo mejor que tenía como “escudo” si aquél chico usaba tan bien la electricidad, aunque era aquél primer ataque no más que un pretexto, tanto de distracción cómo de impulso; pues, aunque esta vez a destiempo con su propia arma, a la cual le quedaban al menos una o dos balas, lo que significaba que si no le hería pasaría muy cerca de ello, se dejó caer, literalmente, a un lado: sí, debería haber esperado un al menos un minuto más allí a que se acabasen las balas, como de costumbre hubiera hecho, pero esta vez optó por considerar eso aún menos prudente y aprovechando eso una bala rozó su brazo sin que llegase a notarlo en el preciso momento. Apoyándose en el piso con una de sus manos, y la otra sobre la herida, rápidamente lanzó una segunda patada, más sorpresiva que la anterior pues fue directo al medio de la espalda de Anemoi, seguida de otra un poco más arriba; ambas con el total de su fuerza. Había ignorado todo lo demás hasta entonces.
Eso duele – Se quejó en tono casi infantil, viendo su brazo rápidamente, tal y como si fuese un niño a punto de llorar tras haberse golpeado o lastimado “inocentemente” con algo.

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Miér Jul 02, 2014 2:01 pm

Off: This is going down.

Anemoi fue golpeado varias veces llegando a caer al suelo, un quejido salió de entre los labios del muchacho, algo le había sorprendido mucho, aquella mujer por alguna razón, había menospreciado el poder de la electricidad poniendo... ¿Una campera al rededor de la varilla?

El chico se levantó y giró para mirar como Kaguya se quejaba de la herida que se había causado ella misma sin razón aparente. Entonces le dedicó una sonrisa y habló.

- Doscientosmil kilómetros por hora... - En un parpadeo, pareciendo incluso haber ocurrido antes de que el chico acabara la frase, la tercera varilla había quedado clavada en la espalda de la mujer.

- Te informaré ahora, de que me voy a introducir en tu cuerpo, viajaré por tu sistema nervioso, llegaré a tu cerebro y me dedicaré a hacer lo que me plazca, no fuimos considerados dioses en su momento por ninguna razón. - Decía mientras mantenía paralizada a Kaguya mandando unas leves corrientes eléctricas a través del metal. - Por cierto, lo de la campera... Cuando me golpeaste pensé que era inútil... Pero cuando intenté canalizar electricidad a través de ella, no pude... Así que he improvisado éste movimiento, pero buen trabajo supongo. Es el momento, tu mente contra mi electricidad. - Dijo mientras respiraba hondo para luego introducirse en el cuerpo de la muchacha ocasionando un leve dolor en la espina dorsal.

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Mensaje por Kaguya el Mar Jul 08, 2014 2:44 am

De una forma irónica, si bien luchaba evidentemente con intención y esfuerzos puestos en ganar, se sentía satisfecha con el simple hecho de haber acertado algún golpe. Más allá de cómo se definiese la pelea, era consciente de que si perdía, uno o diez golpes no haría la diferencia, sino el si había dado o no batalla, pero de ninguno a algo, para ella era efectivamente una buena diferencia.

Se había puesto completamente de pie, viendo directo al contrario; no logró entender qué le decía, o más bien a qué se refería, no obstante si pudo sentir aquella varilla clavarse en su espalda, haciendo que reflejar una leve mueca de dolor. Se había arrodillado sin poder moverse demasiado como para llegar a intentar sacarla; en una situación normal sin duda ya lo habría hecho sin problema, no obstante, esta vez era diferente, obviamente porque Anemoi no pretendía permitírselo, sin dejar que se moviese con tal intención, ni ninguna otra… E incluso así, mantenía en él su mirada fija y su respiración calma, al menos en comparación a cuan activa había estado hasta entonces…

Dios o no; no podrías esperar a que, me rinda o me deje intimidar – Dijo con su voz suficientemente inexpresiva como para dar a entender que el que no sólo alardeaba. – Las personas pueden considerar Dios, a todo lo que vea que llame su atención – Y no buscaba ser un desafío, ni una frase con ninguna intención más que plantear lo que para ella era un hecho; a todo lo que no pudieran explicar, lo que llamase su atención, les intimidara o les resultase de utilidad, absolutamente a todo lo que no fuera tal y como ellos eran y esperaban ser, podía llamar Dios una persona.

¿Así que funcionó? – Sonrió dejando en evidencia el hecho de que no había tenido total certeza de que así fuese, más si habría creído y se había convencido de que así sería, algo que no reflejaba en su voz con un tono de verdadera alegría al oír eso, tal y como si se sorprendiese totalmente.

No pudo hacer mucho para evitar que el otro hiciese lo que dijo que haría; o más bien sería correcto decir que no pudo hacer nada, pues siquiera lo intentó. ¿De qué serviría? Por un lado, incluso cuando no sonaba muy ventajoso, tampoco era que le causase temor alguno, y por otro, no creía que valiese de mucho pensar en algo que hacer cuando, seguramente, antes de llegar a pensarlo ya habría perdido oportunidad para ello.

Cerró los ojos y respiró hondo; fuese lo que fuese que tuviese en mente aquél sujeto no se lo dejaría fácil. Sin pensarlo tomó el impulso suficiente para en un rápido movimiento, en cuanto tuvo tal oportunidad retirar la varilla de su espalda; quizás no era la idea más brillante, pero ya vería qué hacer luego. ¿“Llegar a su cerebro y dedicarse a hacer lo que le plazca”? Pues bien, no por nada era su cerebro, ella también se dedicaría a “defender su territorio” de aquella forma si era lo que necesitaba; después de todo, su mente estaba suficientemente “confusa” o “enredada”, por falta de encontrar una palabra más apropiada, en comparación a la de cualquier otra persona, que simplemente era hasta para ella misma extrañamente perturbador el hecho de que en vez de preocuparle o alertarle siquiera, eso le resultaba casi interesante.

Por mera inercia buscó el levantarse y apartarse del límite de la ciudad hacia el interior del bosque, no demasiado, sólo lo suficiente para que nadie le viese, ningún curioso que pasase por allí y, por sobre todo, ninguno de sus compañeros, que difícilmente pasarían por alto alguna de sus heridas o el claro panorama que se veía alrededor. Odiaría que cualquiera interrumpiese fuere cuando fuere aquél enfrentamiento y más aún arriesgarse a que influyese en el resultado final; porque sí, no iba a considerar que aquello estuviese decidido de ningún modo aún.


Usser disculpándose:
Perdón, perdón, perdón: perdón por la demora, perdón por la falta de inspiración, y perdón por no haber podido hacer nada mejor, es que he andado a mil y apenas si tengo esta semana libre, luego 26, 31, 1 y 2 de nuevo con las pruebas de final del periodo y de inmediato a comenzar con el repertorio de otro trimestre de materias T_T De solo pensarlo ya siento que explotaré... Sinceramente, ¡Necesito clones!... Perdón u///u

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Mensaje por Anemoi Thuellai el Mar Ago 05, 2014 11:57 am

Anemoi se adentró en el sistema nervioso de la muchacha, llegando instantáneamente al cerebro, una vez allí tomó forma semi-corpórea en miniatura, empezando a caminar por aquellos lares, tener un tamaño celular era a veces divertido, las redes eléctricas también conocidas como neuronas estaban en pleno funcionamiento. Había dicho que sería su mente contra la de Kaguya, pero realmente la chica no tenía nada con lo que defenderse y por alguna razón, se había deshecho de la varilla que éste había clavado en su espalda, suponía que molestaba un poco.

- Oye, ¿me escuchas cierto? No, no soy una voz de tu cabeza ni te estás volviendo lo... más loca de lo que ya estás. Soy yo Santa Claus. - Empezó hablando el muchacho mientras tocaba el sistema neuronal para hacer que el brazo de la mujer bailara un poco. - ¿Te apetece ir a dar una vuelta por el centro de la ciudad? ¿O prefieres ir al bosque? - Siguió hablando mientras empezaba a mover las piernas de Kaguya. Realmente no tenía intención alguna de dañarle y estaba siendo bastante cuidadoso de no tocar ningún órgano vital, se podría decir que estaba experimentando para ver hasta donde podía llegar, se preguntó por un momento cual fue el motivo por el que empezó la pelea y no pudo evitar sonreír.

El cuerpo de Kaguya comenzó a andar en círculos mientras Anemoi esperaba su respuesta y tenía un debate sobre la ética del control mental en seres humanos.

- Así que no quieres que tus compañeros de la mafia secreta del milenio te encuentren en éste estado. Creo que me decanto más por ir al centro de la ciudad entonces hehe... - El comando llego a las extremidades inferiores y comenzaron a moverse en dirección a la ciudad.

Mientras caminaba comenzó a buscar más información en la cabeza de la mujer.

Spoiler:
Después de mis vacaciones y demás, te contesto, para que luego digas que tu tardas en hacerlo xD, en fin, debería haber avisado de que me iba pero se me olvidó, siento mucho la espera.

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Mensaje por Kaguya el Sáb Ago 23, 2014 8:09 pm

- Mientes; Santa Claus sólo está en el Polo - Sentenció con convicción, volviendo su tono un leve puchero. - ¿Por qué tratarme de loca? Eso no está bien. ¿Qué es lo que te hace decirlo?

No se lo haría tan fácil; escuchó sus preguntas a consiencia de que le llevaría justo en la dirección opuesta en la que se dirigía, pero no se lo permitiría sin dar algún tipo de batalla, y más aún cuando ahora le dirigía a la ciudad.

Una sutil risa salió de sus labios. - Qué ocurrencias; pero no es agradable aprovecharse de otros así. ¿Tanto te gusta preocupar a la gente? Ya demasiado preocuparse sin motivos ¿No crees? No quiero darles uno...

Dicho y hecho, no iba a permitirle seguir por esa dirección, o a permitirselo, ¿a ella misma o al otro?, ya no estaba segura, pero podría decirse que a ninguno de los dos.
Una sonrisa marcada se dibujó en su rostro; empuñando la barilla que aún llevaba en su mano, la clavó en una de sus piernas; no como para hacerse un gran daño posterior, pero si suficiente como para ya no seguir avanzando, eso, y como para que los estímulos del dolor llegasen con más fuerza y de forma susesiva a su cerebro; quizás resultasen una buena distracción; en eso era en lo que se había concentrado su mente y cuerpo por completo entonces, y sin embargo, hasta cierto punto parecía no importarle demasiado, lo cual llegaba hasta a poder decirse contradictorio...

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