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En este mundo tan basto y próspero se encuentran todo tipo de cosas, todo tipo de historias y la nuestra se centra en tres ciudades que aunque parezcan totalmente diferentes tienen algo que las une desde su fundación. Todo comenzó hace cientos de años, cuando se fundó la primera ciudad: Shizuka Toshi, un lugar creado para que todos tipos de personas pudieran vivir en paz y armonía... Pero esto a ido cambiando con el tiempo, mientras las grandes ciudades fueron creciendo fue naciendo la corrupción en ellas. Los ideales con que fueron fundadas ya desaparecieron casi por completo y ahora solo queda ver qué hará la nueva generación para cambiar lo que las pasadas le hicieron a las ciudades que en algún momento llamaron "hogar".
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Un inocente reto. [Priv. Gaia]

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Mensaje por Airi Kosaka el Mar Jul 01, 2014 7:50 pm

Esbocé una sonrisa ladina, al tiempo en que caminaba disimuladamente por las calles de la ciudad, aparentando el más despreocupado semblante. Sin prestar atención a las personas que me rodeaban, avanzaba hacia mi obvio destino, puesto que si me mostraba alerta, estaba claro que ocultaba algo y no era la idea verme sospechosa. Contorneando las caderas ligeramente al caminar, sintiendo mi cabello moverse por el viento, avanzaba discretamente, atrayendo como máximo las miradas depravadas de algún que otro hombre. Pobres ilusos, pienso en mis adentros, sin dejar de aparentar no percatarme de su mirar indiscreto. Después de todo, era un dato de Airi ignorar las ofensas o los llamados "piropos de albañil". Ya que, las mujeres que sueltan groserías por cosas que pasan en todos lados no se ven muy femeninas.

Aún así... aborrezco los hombres.

Insensatos, descarados. Eran dignos de desprecio, y en Sintra todos ellos predominaban tanto como la delincuencia. Desvié la mirada, soltando un suspiro de pura pesadez, mientras fingía mirar mi celular, cuando entonces descubro que tengo seis nuevos mensajes. Esto es popularidad, claro. El primer mensaje era de Lara, que me invitaba a una pijamada para mañana. Le respondí rápido que sí, para luego leer los otros mensajes, que eran relativamente parecidos. Todas estas personas pensaban igual, y eso me encantaba, porque lo hacía mucho más fácil. Manipulables, repito en mi mente, teniendo de ejemplo que jamás ninguno había sospechado ni un poco de mis maldades. Negué con la cabeza al pensar en aquello.

Ayumi ha cometido errores. Yo soy Airi.

Ni siquiera había punto de comparación, yo era diez veces mejor que esa chiquilla inmunda. Revisé el último mensaje, que era de Rosa, otra amiga mía. Ella me recordaba lo de la apuesta de hoy. Ladeé la cabeza, con una sonrisa de medio lado. Claro que no la había olvidado, y de hecho, estoy en ello. Hoy en nuestra conversación tocamos el tema de que nuestra ciudad es demasiado liberal, y si hiciéramos el crimen del siglo, a nadie le llamaría la atención ni importaría en absoluto. De ahí nació nuestra apuesta, porque yo soy muy valiente después de todo. Ésta consistía en que, si yo lograba pasar la frontera, sacar una foto de prueba y volver viva a mostrarla, ella pagaría mi almuerzo por dos meses. En caso de no lograrlo, pues ahí se me va la vida. Pero no importa, porque yo jamás me rendiría a algo tan estúpido.

Es por eso que estoy aquí, cruzando el bosque situado fuera de la ciudad. Oh, el peligroso bosque, al que todos le temen por decir que está embrujado y cosas por el estilo. No hay nadie alrededor, o eso es lo que creo, pero aún así contengo una suave risa tiñéndola de absoluto silencio, intentando incluso hacer silenciosos mis pasos, en búsqueda de la dichosa frontera. Prendo mi linterna, pues está todo demasiado oscuro y eso me produce escalofríos, cuando entonces... escucho un ruido, las hojas moviéndose. Trago saliva con pesadez, avanzando unos pasos más, cuando vuelvo a escuchar las hojas moviéndose, esta vez más cerca. No creo que sea el viento.

¿Alguien anda ahí? —pregunto en voz decidida, mientras prenso los puños mirando a todos lados.

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Mensaje por Gaia el Mar Jul 01, 2014 9:02 pm

La vida en Gythio era cada vez más aburrida, todos los días eran una repetición del anterior que a lo mucho tenía pequeñas variantes. Abundaban los humanos y aunque éstos lo fascinaban, en la ciudad que habitaba todos tenían el ánimo bajo, al depresión y las ganas de morir se sentían en el aire. Nadie en su sano juicio viviría en esa ciudad condenada a caer cada vez más bajo hasta desaparecer completamente del mapa, sólo entonces el mundo se daría cuenta de lo que allí sucedía, algunas historias se darían a conocer y se culparían por lo sucedido ahí. Pero ya no podrían cambiar nada.
Era algo típico de los humanos el no hacer algo en el momento y después arrepentirse.

Su mente divagaba, no se podía concentrar bien. Le echaría la culpa a la contaminación abundante en Gythio aunque sabía que era porque de a poco, su cerebro se iba pudriendo y pronto terminaría con la moral y las ganas de vivir tan bajas como los demás seres condenados a vivir en ese infierno en la tierra. Pero basta de pensar eso.  Se sacó la máscara de gas y empezó a caminar hacia la ciudad más cercana; Sintra.
Recordaba haber visto cómo aquella ciudad se levantó y tenía curiosidad por ver cómo eran aquellos que la habitaban, esperaba que llamaran más su atención y lo mantuvieran entretenido por un rato.

Los cielos contaminados iban quedando atrás mientras se abría paso, lento y tenue, un cielo más claro donde se podían ver los colores del atardecer. Fue entonces cuándo se preguntó hace cuánto que no había visto el cielo, era hermoso y recién ahora lo notaba. Siguió caminando, levantando la mirada de vez en cuando como si así se aseguraba que ese cielo seguía ahí. A paso lento llegó a los límites de la ciudad, ya estaba oscuro, una ventaja para él ya que esperaba poder llevarse a alguien a su hogar para "investigar" un poco más sobre las razas que existían en este mundo tan amplio.

Su primera parada iban a hacer los alrededores, buscaría personas solas y sin familia, cosa que si por "accidente" éstos llegaban a morir no hubiera quién los buscara. Tenía conocimiento de que en Sintra la mayoría tenía una buena familia pero esperaba que, como siempre, algún curioso se alejara de la zona más segura y se acercara el límite, cosa que pasó.

Esbozó una sonrisa al escuchar la voz femenina, no quería asustarla y empezar un escándalo- Ando yo. -Respondió con voz grave mientras se le acercaba a paso lento, esperando que la chica no se alejara. La miró con ojo crítico, parecía ser humana pero había algo en ella que no cuadraba, tenía un aroma similar a él (al de un demonio).- No deberías estar aquí a esta hora, ¿Estás perdida? -Optó por tomar el papel de hombre bueno, observaría con cuidado la personalidad de la fémina, le sacaría algo de información y si resultaba ser una chica solitaria se la llevaría para investigar más acerca de la raza a la cual pertenece. Sea cual sea.

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Mensaje por Airi Kosaka el Mar Jul 01, 2014 9:30 pm

La respuesta fue instantánea, incluso podría decir que oscura. Tan inesperada que logró hacer correr un escalofrío por mi espalda, mientras prensaba con más fuerza mis puños, y giraba lentamente la vista, escuchando aquella voz masculina responderme con total naturalidad, como si encontrarse con una persona en las fronteras de la ciudad fuese algo totalmente normal, y más en estos bosques. Aún así, él no demostró ni un ápice de sospecha, pareciendo creer que me había perdido. Consideré decir que así era, pero si lo hacía, probablemente intentaría devolverme a mi casa, y esa no era la idea, pues perdería la apuesta y me vería obligada a encontrarme con la burlona mirada de desprecio de las personas que me escucharon al aceptarla. Inaudito.

Me giré por completo para verle, entrelazando mis dedos por detrás de mi espalda, mientras ladeaba la cabeza y pensaba bien qué decirle. Inhalé el limpio aire del bosque, percibiendo entonces cierto olor a suciedad que no creía digno de un ser humano. Eso no hablaba muy bien de la persona que me había encontrado, pero en el remoto caso de que sea alguien anormal, estaría en las mismas situaciones que yo, puesto que no puedo decir que tampoco lo sea. Interesante. Pero yendo directo al punto de mayor importancia, resultaba irrelevante lo que sea este tipo. Era un hombre, y para variar, me había atrapado en este comprometedor lugar. Si era parte de alguna autoridad, estaba perdida. Sí, claro. Como si hubieran autoridades en este lugar. Contuve mi risa interna y la disfracé sutilmente en un manto de silencio.

Um... no, no estoy perdida —bajé la mirada, mostrando el más puro de los arrepentimientos, a pesar de que tal "pureza" no fuese del todo real—. Mi amiga me dijo que me iba a esperar en la frontera para contarme algo, así que voy a ello. —me justifiqué, soltando una risa incómoda, como si sintiese total pena de mi torpeza y poca noción del peligro. Rasqué mi sien discretamente, mientras soltaba un largo suspiro, y lo alumbraba directamente con mi linterna. Era un chico muy guapo, aunque no dejo de pensar que es algo oscuro y tenebroso, creo que en un estilo ligeramente emo. Aún así, eso no es malo. No tiene cara de ser depresivo.

Esbocé la más dulce de las sonrisas, mientras ladeaba la cabeza y le miraba con algo más de aparente confianza. —Y dime tú, si no es mucha molestia, ¿te has perdido? —pregunté en tono bromista, como pasándole la pelotita. Si había suerte, se olvidaba del interrogatorio a mi persona, lo despistaba e iba a la frontera de una vez por todas.

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Mensaje por Gaia el Mar Jul 01, 2014 9:56 pm

U: Lo llamaste Emo xD

Podría llamarlo instinto o persuasión, tal vez corazonada, pero algo le decía que lo que la joven decía no era del todo cierto. Se acercó un par de pasos más sin irrumpir en el espacio personal de la chica y se inclinó un poco hacia el frente, tratando de examinarla mejor.- Deberían escoger mejores lugares para juntarse, es peligroso aquí, sobre todo a esta hora-Comentó como si hubiera algún peligro más grande que él.
La brisa fría de la noche le ayudó a sentir mejor el aroma de la chica. Era un demonio. Pero una clase rara, no de sangre pura tal vez era un híbrido. Se paró derecho y meditó por un momento. Si la chica decía la verdad tendría dos presas en vez de una y sino, la verdad saldría a la luz tarde o temprano y se la llevaría de igual forma.

Una sonora carcajada salió de sus labios al escucharle, su personalidad era inconsistente. Primero actuaba como una chica inocente (aparentemente inocente) y luego salía con algo así. Le causaba curiosidad, no se había equivocado al venir a esa ciudad. - No lo estoy. -Respondió mientras retrocedía un poco y se afirmaba en un árbol- Al contrario, estoy haciendo una ronda - Seguiría con su acto de ser el tipo bueno. -Y sino te molesta, me quedaré hasta que llegue tu amiga y después las escoltaré a casa, soy responsable de ésta área y si dos estudiantes aparecen muertas no sería algo bueno para mi.- Las muertes eran pan de cada día en cada ciudad y creía que en Sintra, un lugar donde la mafia estaba presente, no faltaban aquellos mercenarios que eran contratados para matar a los jóvenes amos de las familias más poderosas del pueblo.

Metió sus manos en los bolsillos de su pantalón, dio una mirada rápida al rededor y luego la centró la joven-Soy Gaia, por cierto ¿Cómo te llamas?-Preguntó tratando de ser amable, en parte, y obtener algo más de información. La chica parecía ser inteligente, no le hablaría de toda su familia así sin más, debería ser atento y leer entre líneas, buscar cualquier cosa que le sea útil para descifrar a la joven de cabellos oscuros.

Esperó a que pasaran unos minutos antes de volver a hablar- Tu amiga se está demorando, ¿segura que te citó aquí, hoy?-Nadie llegaría, la chica se daría por vencida y él la acompañaría a su casa, una vez ahí daría una rápida mirada y sería el momento de atacar. O no. Aún no estaba seguro si la chica sería un blanco factible.

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Mensaje por Airi Kosaka el Mar Jul 01, 2014 10:36 pm

Él parecía mucho menos estúpido de lo que creí, para mi desgracia. Según decía, estaba patrullando en este momento, y no podía dejar que luego aparezcan dos estudiantes muertas por ahí. No obstante, sus palabras se hacían poco creíbles en cuanto se agachaba hacia mí, pues bien me permitía percibir mejor su aroma. Era un demonio, y de los puros. Nada conveniente, a decir verdad, y eso le sumaba a su peligrosa pinta de chico malo. No sabría decir si estaba ironizando o de verdad se creyó mi excusa, pero en cuanto dijo que nos acompañaría a ambas a nuestras casas, casi siento una gota de sudor frío recorrer mi sien. Eso no era, para nada, conveniente.

Pero lo que a Airi debía importarle, era que el chico se llamaba Gaia. Creí que ese era nombre de mujer. Mejor dicho, ¿Es ese un nombre? me preguntaba en mi mente, mientras por fuera aparentaba marearme un poco por su lluvia de preguntas. La forma perfecta de evitar responderlas todas. Sólo soy una chica normal, una chica normal a la que le enseñan en la escuela que no se puede confiar en todo el mundo, a la que le enseñan que no hay autoridades ni en la frontera de esta ciudad. Tu error, querido Gaia.

--Mucho gusto, Gaia. --le dije amablemente, aún alumbrándolo con mi linterna-- Mi nombre es Airi. No te había visto en la ciudad antes... pues qué va, mi amiga debe estar más adelante --río un poco, rascándome la sien, como si no me hubiera percatado de la sutil acusación que había escondida en mis palabras; No te creo nada-- Pero es que apareciste en el camino...

Ni un ápice de sospecha podía ser visible en mi inocente expresión, que no denotaba más que duda. El simple e inocente pensamiento que acecha a todo ser que conoce a alguien nuevo, un rasgo característico de Airi. Vamos, que no soy tonta, y pienso dejárselo claro con mis siguientes palabras. Por supuesto, todo ataque siempre debe ser disfrazado por mi perfecto y sutil manto de amabilidad. -- Disculpa, pero ¿Tienes una placa, o algo así? No es que te culpe de nada, pero nunca he visto un policía ántes. Y ya sabes, hay que cuidarse con las personas a las que se habla. --dije, como comentario final, alumbrándole el rostro en gesto bromista, como si mi último comentario sólo fuera con intención de hacer reír.

Quiero ver tu astucia, Gaia. En mis ojos eres un violador que me quiere raptar.

U: Yeah, y ahora subió a nivel "emo violador" :'D tan dulce, mi niña xD y lamento tardanza y lo caca del post, ahora ando desde el cel :'D

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Mensaje por Gaia el Miér Jul 02, 2014 7:49 am

U: Lol, ya cambiará de opinión...espero. Y no tardas, linda. De hecho responder muy rápido.

-Siempre trabajo de noche, por lo que durante el día duermo. - Dijo como excusa a que no lo había visto por la ciudad, una excusa bastante creíble a su parecer.  Tampoco es que fuera mentira, siempre pasaba la mayor parte del día durmiendo y en cuando empezaba a oscurecer empezaba a trabajar.

Revisó el bolsillo de su abrigo y sacó una credencial.- Lo siento, pero no soy policía. Lamento si creíste que era uno.- En efecto, de serlo debería tener como mínimo un arma, la placa y el uniforme. Y aunque podía hacer aparecer ambos no le gustaban las armas y si la niña era inteligente, cosa que parecía ser, si la dejaba ir podría investigar en una estación de policía. Sólo tendría que preguntar por un policía llamado Gaia y le dirían que no había ninguno...- Soy un Guardia -algo que aunque básicamente cumplen la misma función y tienen casi igual autoridad, deben cumplir distintos requisitos. Le pasó su credencial que había hecho aparecer hace poco y que no tenía nada que envidiarle a una verdadera.- Van a construir algo por aquí y me contrataron para que cuide los alrededores de noche -Decidió agregar más detalles para hacer más creíble su historia. Todo era verdad exceptuando la parte de que lo habían contratado. De camino aquí había visto algunas máquinas y materiales de construcción.

Sonrió divertido, jugaría un poco con Airi- Si quieres dejo que vayas con tu amiga, pero vuelve a casa rápido. -Esperó a que le devolviera la credencial para guardarla en su abrigo. No había cambiado de opinión sobre acompañarla a casa.- Se dice que aquí hay fantasmas, espíritus de gente que fue asesinada aquí hace tiempo y en ocasiones atacan a las personas. -Decidió tratar de asustarla con el miedo más común en todos; los fantasmas. Aún si Airi no les temía, la idea ya se había quedado y con la imaginación que posee cada ser bastaría con un ruido provocado por algún animal para que la chica se asuste. Y si eso no funcionaba, ya se encargaría él de crear algo que la aterrara y decidiera volver a casa.- Anda con cuidado...-Su voz baja le dio un tono lúgubre a esa frase, como diciéndole que a pesar de que anduviera con el máximo cuidado igual le pasaría algo.

A pesar de que todo esto le había tomado más tiempo del que tenía pensado ocupar se estaba divirtiendo. Sacó de uno de sus bolsillos un cigarro, lo dejó entre sus labios y lo encendió, dando a entender que se quedaría ahí un momento más.

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Mensaje por Airi Kosaka el Miér Jul 02, 2014 8:24 pm

U: Si su opinión cambia... no afirmo que sea de forma positiva (?) y pos, esta vez sí me tardé xD pero es que vuelvo tarde de la escuela :okay:

Contuve una maliciosa sonrisa ladina ante su diálogo. Era insistente, de verdad que lo era, y no era mi intención verme involucrada en este tipo de problemas. Ignoré por completo si sus argumentos eran ciertos o no, puesto que había un pequeño dato que se le pasó: si debía vigilar una construcción, y la seguridad del bosque, ¿Por qué me tendría que acompañar a mi casa? y por otro lado, de ser un verdadero guardia, lo más obvio sería que me echase de inmediato de ahí bramando que vuelva por donde vine. Pero no; me deja ir por ahí sola a "buscar a mi amiga", y después espera acompañarme a mi casa. O es un secuestrador con malas intenciones, o cumple muy mal con su trabajo. Aún así, tenía credencial, a pesar de que aquí en Sintra ni siquiera hay un mísero edificio de autoridades. Si no hay policías, muy difícilmente puede haber algún tipo de puesto de guardia.

No lo niego, el hecho de que hablase de la construcción hacía que dudase si tenía razón o no, ya que para eso sí puede que contraten a alguien que cuide.

Solté una risita ante sus palabras sobre los fantasmas. Sólo son rumores. Y yo creo esos rumores, pero Airi no tiene miedo a los fantasmas, así que jamás lo demostraré. Además, a mí no me acecha ningún fantasma que haya caído en este bosque específico. Mi fantasma, aquella alma en pena que me sigue con constancia acompañada de otras dos mayores, no murieron aquí. Pero eso no quita el hecho de que hayan seres muertos por aquí. No bajes la guardia, Airi. Simplemente, le sonreí con gracia a Gaia, sin intenciones de decir o dar a entender cualquier cosa de las que había pensado con anterioridad, porque sólo soy una colegiala de lo más normal, incapaz de sospechar de un buen guardia como él. Tan normal, que ni se da cuenta de que está hablando con un demonio, que apestaba a pureza.

Eres gracioso, casi me asustas. —comento alegremente, mientras froto mis brazos por el frío— En todo caso, no le haré molestarse más en cuidarme, señor guardia~ ¡Me apuraré en ir a por mi amiga! —finalicé, haciendo una especie de saludo militar con la mano, en gesto de broma, antes de salir corriendo hacia la frontera. Escuchaba algunos ruidos que bien me hacían sentir escalofríos, en especial por lo que dijo el lúgubre hombre de anterior aparición, pero tomando en cuenta que era un demonio y podría ser obra de él, pasé de toda muestra de peligro. Claro, sin bajar la guardia. De hecho, creo que escuché un ladrido por ahí, y ramas moviéndose. Me encogí de hombros en cuanto llegué a destino, sospechando que él podría haberme seguido, así que fingí sorpresa, mientras miraba a los costados y buscaba con la linterna a mi amiga, que jamás iba a llegar. —Um... me siento plantada. —suspiré, fijando mi vista en el límite de Sintra, apuntándole con la linterna. Demostré un perfecto rostro de absoluta curiosidad, para luego esbozar una animada sonrisa, como si la foto que le saqué luego fuera porque "quería un recuerdo al menos".

Hora de mi jugada.

Comencé a buscar la aplicación de llamadas en mi celular, para luego encontrar en contactos "Rosa-Rosa". Este era su celular viejo, el cual se encontraba desactivado. Con su número actual, la tenía agendada como "Miss Nelda", ya que era el apodo burlón que le habíamos dado en la escuela. En gesto ofendido, la llamé, posando el celular en mi oreja, cuando me pasaba al contestador. Y otra vez, y una más, mientras mi rostro se iba tornando cada vez más preocupado. Y claro, el agudo oído de un demonio, le permitiría a mi querido Gaia escuchar todo esto. Esta vez, cuando me pasó al contestador, procuré dejar un mensaje— Hey, Rosa... vine a la frontera, ¿Dónde estás? Llámame cuando puedas, por favor. Empiezas a preocuparme, ¿sabes? —y colgué, corriendo rápido hacia donde recordaba que estaba el joven, hasta divisar su oscura figura a la lejanía, parando mi paso, respirando hondo mientras ponía mi mano en el pecho, tanto por cansancio como por "preocupación".

Gaia, mi amiga no está, y no responde a mis llamados —prensé los puños, siendo tan magnífica mi actuación que llegaron a temblar mis piernas— ¿Y si le pasó algo? Quizá este lugar sí es peligroso... llamaré a mis padres para que me vengan a buscar. —le miré con decisión, escondiendo en mi miedoso gesto las verdaderas palabras tras mi simple plan; "He ganado"— Por favor, ¿Podría darme usted su número? quisiera llamarle más tarde para saber si es que ha encontrado a mi amiga, y a mi no me dejan dar el mío. ¿Podría buscarla? Por las dudas, ya que usted es un guardia... —hablé un tanto atropelladamente, como si de verdad estuviese desesperada, para luego negar con la cabeza— Aunque puede negarse si quiere, ya que usted debe cuidar del edificio en construcción, no de nosotras...

Lo miré en gesto suplicante, apretando el celular entre mis manos.

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Mensaje por Gaia el Miér Jul 02, 2014 9:49 pm

U: Perdona que sea algo corto xD

En cuando la joven se alejó lo suficiente dejó salir sus alas, ascendió hasta quedar a la altura de la copa de los árboles y desde ahí miró a chica, no logró ver algo sospechoso. Esperó a que hiciera la llamada y bajó, el cigarro que tenía entre los labios ya estaba por consumirse por lo que lo dejó caer al piso y lo apagó con la suela de sus zapatos.

Por un momento pensó en simplemente llevársela, a esta altura estaba casi seguro de que Airi no sabía su verdadera raza, ella tenía potencial y aunque le tomaría bastante tiempo iría por el camino lento y esperaba mantener la paciencia para no arruinarlo todo.
Escuchó la historia de la chiquilla sin creerle ni una palabra, pero aún así sólamente asintió y le dio su número de celular.- ¿Me puedes decir tu apellido? -Investigaría sobre ella, aún si le diera un nombre falso ya sabía cómo era y sólo le quedaría preguntar a medio mundo si sabían más sobre ella. Esperó a que la joven se fuera para seguir con su ronda por el lugar, no pasó mucho tiempo antes de que cruzara camino con un desafortunado ser humano...

Al día siguiente, encontraron no sólo a aquel humano, sino a varios más muertos en los al rededores de los límites de Sintra. Obviamente no se hizo pública esa información, pero los rumores corrían rápido y para medio día casi toda la ciudad se había enterado de lo que había sucedido.
Por su parte, Gaia estaba satisfecho. Jugó con las pobres mentes de esos seres, después los mató y buscó algún lugar para pasar la noche. Aprovecharía que estaba en la ciudad para comprar algunas cosas que necesitaba y que en Gythio no habían o al menos no había encontrado después de buscar incansablemente.

Caminó por toda la ciudad, encontrando la mayoría de las cosas que necesitaba. Casi había olvidado el asunto de Airi, pero al volver a los límites de la ciudad lo recordó. Tomó asiento a la sombra de un árbol, sacó su celular y empezó con lo suyo. Buscó a Airi sin frutos, no había información de ella. Llamó a unas cuantas personas y logró averiguar un poco más, los demonios se conocían entre sí era raro que apareciera (o desapareciera) uno sin que otro se diera cuenta. Pero sus pequeños interrogatorios no dieron mucho fruto, lo unico que había averiguado era que era un demonio, pero no uno completo. Una rara mezcla que pocas veces se daba y por ende, pocos sabían de su origen. Probablemente era humana.

Y eso había sido todo. Una búsqueda penosa que sólo reafirmó sus sospechas iniciales. Tal vez ya estaba demasiado viejo como para andar persiguiendo gente, ese pensamiento le hizo poner una mueca en el rostro. No estaba tan viejo... Unos... ¿cien, doscientos años?, ya había perdido la cuenta. Se masajeó al cien izquierda como si aquel pensamiento requirió usar una gran cantidad de concentración y esfuerzo.

Elevó su vista al cielo, pasaría un tiempo antes de poder verlo tan claramente como ahora pues en la noche se iría a su hogar.

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